Monday, August 31, 2026

El conservadurismo negro y el liberalismo demócrata

El liberalismo demócrata reclama ascendente tradicional sobre la identidad política del negro, pero es falso; se ancla en un supuesto cambio ideológico de 1960, cuando Kennedy capitaliza el voto negro, alrededor de Martin Luther King. Esa es sin embargo una narrativa falsa, sobre un episodio circunstancial, que ni siquiera comprometió activamente a King; quien hasta el último momento mantuvo su reticencia proverbial, en el pragmatismo de la cultura del negro norteamericano, naturalmente conservadora.

Primero debe aclararse ese conservadurismo, que no es exclusivo de la cultura negra sino de la cultura en general; en tanto estructura que organiza la existencia en cuanto humana, de valor por tanto existencial antes que político. Por esto, reproduce incluso el principio termodinámico, como morfodinámica, en la conservación de recursos; ya desde esa función existencial, pero llegando incluso a la expresión política en que se resuelve como realidad histórica.

El conflicto ideológico es entonces artificial y no orgánico, surgido con el determinismo político de la Modernidad; y que por tanto responde a la reducción racional positiva de la política, no a la realidad de la cultura en sí. De ahí el carácter intrínsecamente conservador de esta cultura negra norteamericana, por su marginalidad política; en la conservación de sus recursos como existenciales, en la familia, la tradición, la responsabilidad individual, etc.; frente a lo cual, la organización ideológica resulta una dilapidación de esos recursos, sin resultado práctico alguno.

Es por eso que toda inversión política, desde el New Deal de Roosevelt, tropieza con este escepticismo negro; que sólo cederá momentáneamente, cuando es atrapado por la encrucijada político existencial, como la del Dr. King. Esto entrelaza la llamada del candidato presidencial Kennedy a su esposa Coreta, con el compromiso abierto de su padre; como una presión concreta, ante la que cede el pragmatismo de King, pero no un cambio ideológico del partido.

Por supuesto, eso es aprovechado por el intelectualismo del Boule Movement, que sí es tradicionalmente liberal; hasta el punto de haber sacrificado la autonomía del Niagara Movement con Du Bois, para fundar la NAACP. Esta es la tradición que ancla entonces la identidad política del negro norteamericano a ese patrocinio manipulador; como se ve en la abierta operación de campo del Black Lives Mater, en función siempre electoralista y demócrata; sin que sin embargo logre trascender a un ascendente realmente popular, en sus pretensiones de clase media.

Por sobre eso, lo cierto es que la tradición liberal pierde su consistencia de proyección intelectual, ya insostenible; a un tercio de milenio desde su postulación triunfal, cuando a probado todas sus posibilidades y sólo falla. Desde entonces occidente asiste impotente a su desincronización estructural, en esta inconsistencia creciente; por la que se han perdido las referencias, que hacían posible la existencia en la cultura.

El fenómeno es por tanto más profundo y complejo que esta crispación, y compromete la existencia misma del negro; porque, incluso en una paradoja increíble, apela a un desarrollo emergente y apoteósico del conservadurismo; no sólo en la confrontación política, sino en esta como expresión de ese fenómeno más profundo, en sus determinaciones. Este conservadurismo deviene entonces la espina de la cultura política, como lo creyó incluso en más liberal de los negros; porque fue el mismo W.E.B. Du Bois el que postuló la conservación de esta singularidad cultural, en favor de la cultura toda.


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