Saturday, December 29, 2012

Coraje

Cuando todos dicen que sí, hay algo que está muy mal, pero algunos tienen el coraje de ser fieles a sí mismos.

Friday, December 28, 2012

Paradojas Cubanas

Una de las más curiosas paradojas sería esa por la que los cubanos se exilian, huyendo del colectivismo igualitario socialista; porque no más logran besar la tierra promisoria, ser empeñan en la creación de un nuevo colectivismo igualitario, al que llaman inclusivismo. La paradoja es menos chirriante si el grupo se restringe al de ciertos escritores exiliados, incapaces de asentarse por su individualidad; recurriendo entonces al viejo expediente de las pandillas carroñeras, con su imposición de peaje a lo que pretenda pasaje. La paradoja deja de ser tal, si se sabe que tales grupos en realidad son el exceso mismo del que huyen; que no pudiendo realizarse allí mismo, enarbolan la bandera de las culturas alternativas y acaparan el conflicto político en beneficio propio. En ese punto la paradoja ya no es ni tal sino apenas mera cubanada, que explica la depauperación moral del vanidoso exilio; no porque esto sea propio de todo ese exilio sino porque en la tolerancia hipócrita ese exilio se deja apropiar en su carácter y naturaleza, lo que probablemente sea demasiado sutil para semejante bastedad.

Tuesday, December 25, 2012

De los tipos de escritor [frag.]

... Mas, cómo sobrevive el poeta a su mediocridad ambiente, cuando es su sacerdocio la presa anhelada por esa terrible mediocridad, que tanto glamour y statu concede; es ahí donde se reclama el rigor ético a niveles obnubilantes, como los del monje del desierto; porque la batalla es final, no se presta a negociaciones que sólo le diluirían la grandeza. El problema, como de Ser o noSer al fin y al cabo, es ético, porque exige el valor de proclamar la desnudez del rey; en un mundo que, democrático, consiente en derribar parámetros para que todos quepan. Este elitismo visceral que se reclama no sería un imperio político, que en eso recuerda el reclamo del Cristo, cuando dijo que su reino no era de este mundo; y en esa naturaleza convencional sería mediocre como todo el que le antecedió y trajo estos lodos, como todo polvo; pues, como dijo algún poeta, la gran frustración del Cristo es que no pudo salvar a nadie de su mediocridad. La diferencia, sutil, se insinúa en la comprensión del trascendentalista para con el inmanentista; que éste sólo devuelve con la grosería de su propia pequeñez y mezquindad. Es decir, puede el monje preocuparse por el Bien, la Verdad o la Belleza; eso poco importa, mientras se mantenga en su trascendencia y en ella se obnubile a sí mismo; pero en cuanto su preocupación sea la armónica mediocridad con que venda su glamour como mística; en cuanto obtenga a cambio las monedas del éxito y el poder; entonces ya sabe que la lucha la ganó su más absoluta inmanencia, su tan grosera bestialidad.

Tomado del libro Maudits!, próximamente en Kindle

Monday, December 24, 2012

Prometheus

Si algo tuvo de encantador el filme Alien, fue el horror inexplicable y gratuito; como Los pájaros del inestimable Alfred, al que bastaba su dramaturgia del espanto. La extensión de Alien en una secuela le restó ese brillo singular de la primera, en favor de una tesis intelectualista; pero a cambio se asentó en esa justificación que cohesionaba la saga como una metáfora [recurrente] de la lucha entre el Bien y el Mal. Nada más emblemático que el final de la tercera película de la serie, en que la protagonista descubre que ni ella ha escapado; nada más patético que el heroísmo con que se inmola aferrándose al Mal, que quiere salvarse [sobrevivirla], pero al que obliga a irse con ella.

Prometheus se desentiende de todo eso, incluso como precuela de toda la saga; el drama inicial es otro, con otra tesis en discusión. Para Prometheus, Alien es una derivación accidental en todos los sentidos; aquí la tesis es el origen de la humanidad, con todo y su justificación en los antiguos mitos. ¿Por qué tirar por la borda la saga terrible de Alien y mantenerse como su base argumental?, imposible y probablemente inútil saberlo; esta otra historia tiene sus propios y [muy] desiguales méritos, desde la estética y la truca espectaculares a las inconsistencias más horribles en su dramaturgia. Un libreto lleno de referencias intertextuales que aluden a todo sin discriminación, permite y necesita las acciones más arbitrarias en un impensable equipo espacial; mientras el maquillaje es tan burdo en uno de los personajes, que en algún momento puede confundirse con un extraterrestre. También los extraterrestres, con movimientos tan pesados como escenarios e indumentaria que los hace extrañamente primitivos; cuentan entre las inconsistencias con un sistema de oportunos e inexplicables hologramas que guían involuntariamente a los humanos. También el androide, que parece esforzarse por distanciarse de aquella sutil objetividad y funcionalismo del de Alien con su ironía, tan amarga y extraña como constante.
El quid quizás sea el carácter predatorio de esa especie extraterrestre, sólo que a extremos absurdos por lo irracional; pero recordando a todos, un poco forzadamente, que el avance tecnológico no es signo de evolución espiritual, como demostramos los humanos de continuo. Por otra parte, la idea de la implantación genética es interesante, y probablemente el único acierto; no contradice ni por un punto los conceptos darwinistas ni los creacionistas, y alcanza a unificar todos los mitos terrícolas con su adecuación antropológica.

Wednesday, December 19, 2012

¡Arrogancia!


Kindle [Amazon] es un mercado norteamericano y popular, que fácilmente supera el millón de autores; en el que, por tanto, un autor en español con una literatura elitista hasta la arrogancia en vez de popular tendría muchas dificultades naturales. Que su algoritmo otorgue un ranking en los 60 000 a dicho autor, en menos de un año y sin otra promoción que la individual, significaría algo entonces respecto a esa individualidad; sobre todo si entre esas dificultades sobresale el hábito fetichista alrededor del libro tradicional entre los lectores potenciales, que se sabe que son latinos y ciertamente seudo elitistas, no propiamente elitistas.
Siendo este el caso, es en sí mismo entonces un elogio del individualismo más verdaderamente hedónico; al menos frente a la fiereza de quienes aún luchan por preponderar en las estructuras tradicionales con alternativas que resultan para la misma y pobre mezquindad. Semejante felicidad —euforia más bien— resalta al ver cómo se define el resto a sí mismo, calificándose unos a otros de jineteo y complejos de personalidad siempre ajenos.; y en este punto, son sólo cerezas en la punta del ice cream sus traspiés y ventajismos, como ese del periodista más leído que hasta con la novela más vendida te pone trampas cibernéticas para infestarte el computador.



La soledad, como siempre, remarca la excepcionalidad y la extrema libertad del individuo; el resto, ya se sabe, responde sólo al índice de mediocridad incluso en sus ladinas y efímeras asociaciones. A un año de la embestida brutal del más antiético y poco profesional de los fotógrafos [Delio Regueral] y de las amenazas del cronista cultural [Luis de la Paz], o de la traición no menos ventajista del Sr. Velázquez Callejas; a esa distancia estos triunfos de la soledad sólo confirman la bondad del destino del corredor de fondo, que nunca depende de los chantajes de tan empobrecida especie.

Tuesday, December 18, 2012

Job


Monday, December 17, 2012

Faeton el terrible, o nuevo elogio de Oshún

Hay una lectura increíble que se esconde en la frustración de Apolo, y es la tragedia de Faetón; el hijo del sol, encarnación obvia de la razón positiva, nacida de la exactitud de la reflexión estética [Apolo]; que puede incendiar la tierra [realidad] por el manejo irresponsable de sus fuerzas, que son el carro de su padre. La historia incluye una ira de Apolo en el dolor por sus hijos, muertos por la determinación suprema y sobrenatural de Zeus; porque como Asclepio, Faetón significa el triunfo de la naturaleza externa de las cosas en su racionalidad simplificadora, la superficialidad. No Apolo el inconmensurable, pero sí sus hijos, todos son superficiales, como los artistas, no las artes, que son sus madres.

De cierto, eso explicaría el detente poderoso con que el inefable Zeus contiene constante a Febo; al que conserva junto a sí, pero al que mutila los afectos con minuciosa crueldad, para que sólo reluzca. Faetón, como Prometeo, no comprende —no le interesa comprender— el sentido profundo de las fuerzas que maneja; sea la relación necesaria e inviolable entre la vida y la muerte, sea el curso del sol, establecido incluso por los egipcios; sólo Atenea detenta ese poder comprensivo, y árida rehúye los amores vulgares hasta de Vulcano, en un elitismo ofensivo e implacable que conocería Gorgona. La razón sólo triunfa de la mano de Afrodita, ¿cómo no lo vieron los terribles padres neoclásicos?; imposible saberlo, cuando es obvia la paradoja de que la menor no es menor —Esíodo es más creíble que Homero, porque organiza las tradiciones, no sólo las recoge, y afirma que Afrodita es tía del Inmarcesible— y triunfa, y es nuestra verdadera filiación trascendente. Afrodita, rechazada y denunciada por el viejo orden en que se complementan Apolo y Atenea, se sobrepone hasta a la disolución olímpica; desde que latinizada toma las armas de Ares hasta cuando huye a la selva negra exiliada por el arribismo de los cristianos, y allí se germaniza y nos guarda el burgo romántico.

Saturday, December 15, 2012

Mucho eco y pocas nueces

Arte y belleza en la estética medieval es un libro intermedio para el nivel de Umberto Eco; muy bien escrito, pero con una prosa funcional y sin sorpresas [español]. El libro es original, porque en principio no es un tratado de semiótica al uso, sino que se trata de una sistematización muy completa de las corrientes y teorías medievales en el área del conocimiento. Ofrece mucha información y sobre todo la contextualiza muy bien, mostrando el rico repertorio de las referencias culturales del Medioevo.

No obstante, hacia la segunda mitad y definitivamente en el último tercio, el libro deja de ser una investigación sistemática para convertirse en uno de esos tratados muy especializados y áridos. En este punto se hace extremadamente denso y pierde atractivo para aquellos que no sean estudiantes de semiótica. Es como pasar de El nombre de la rosa y Baudolino a una manual de epistemología. Aunque la primera parte es muy interesante, hay muchos libros que lo hacen desde hace mucho y sin los defectos de la segunda parte; que quizás después de todo no sea exactamente un defecto, sino un interés expreso de su autor, profesor devenido en autor de casi culto pero en otros tiempos.

Wednesday, December 12, 2012

Lectores / e-readers

Dada su relación con el desarrollo de las tecnologías, la imposición de la lectura electrónica es sin dudas un fenómeno generacional marcado por este crecimiento de su mercado; y por tanto quedaría un margen obviamente también generacional, en el que desarrollar aún libros tradicionales. No obstante, hay algo de fascinante en la aventura de los nuevos medios de publicación; como por ejemplo, la sorpresiva posibilidad de saltarse incluso el e-reader o lector electrónico, y leer en soportes comunes como el teléfono. Lo sorprendente en este caso no sería la poca duración del mercado de lectores, sino la corrección cultural que implicaría; pues superada la dificultad [postmoderna] del libro como fetiche, la cultura del libro retornaría a su función inicial. A eso se añadiría que dicha funcionalidad sí sería efectiva esta vez y no tanto en aquellos inicios, dados los costos en ambos casos; que no sólo se refieren a los recios del aparato sino también a su valor [ampliado] de uso y funcionalidad no especializada.

Aún, quizás el aporte más significativo y su mejor promesa no sea esa sino la desvandalización del mercado literario; desplazando al mequetrefe con su cultura de tertulias y manierismos a donde no estorbe el crecimiento necesario de una naturaleza realmente intelectiva de la cultura. El libro tradicional sin dudas tendría futuro en este mercado, y justo por su valor objetual; pero que no tiene nada que ver con el uso cotidiano y funcional, sino como extrañeza artística de la artesanía.

Tuesday, December 11, 2012

Cambia IV

Monday, December 10, 2012

De la Belleza

Independiente de lo que depare y signifique el calendario maya, es obvio que la cultura moderna se aboca a un cambio de paradigma; no ya en ese sentido apodíctico e la decadencia, aunque este es válido en tanto relativo y funcional; pero sí en lo que concierne a las relaciones con que se organiza la cultura, como naturaleza propia y específica de lo humano. En este sentido, la caída del Ilustracionismo como paradigma es probablemente lo más llamativo; aunque más por servir al arribismo y la charlatanería de una clase pseudo intelectual y populista, que se gloria de su ignorancia. Tal es el caso de la literatura y —¿cómo no?— la estética en general, con su centro en el concepto de belleza y su [posible] función; descreído por tirios y troyanos, aferrados sin embargo al canon tradicional del libro como fuente de prestigio. La paradoja revela la estafa, pero la mentira y la mediocridad no son enfrentables sin daño para el héroe; al margen queda, como consuelo, el retiro voluntario de los brujos, que saben que ya nada será lo mismo ni razón tiene de ser.

En los mitos clásicos, Zeus esquiva ser destronado por un hijo suyo, pero no su propia disolución paulatina; así se repite como una determinación dialéctica, y poco sentido tendrá esquivar el golpe si es la vida —la cultura— quien lo asesta. No obstante, la belleza como valor retendrá su función objetiva, incluso si aún incomprensible para el bardo basto; pero justo por esos modos sutiles que escapan al ignorante, reduciéndolos a una inutilidad lingüística de la filosofía. El error, típicamente racionalista y moderno, se debería a la reducción de lo bello a una cualidad determinada por la percepción; en lo que obviamente sería muy relativa, y sujeta a condicionantes ajenas, como el tiempo y la circunstancia. Sin embargo, desde el origen mismo del tema, con los presocráticos, está claro que la belleza se refiere a la armonía interna de las cosas; y por tanto, como relativo a su estructuralidad, propio de la función relacional de sus partes.

El extremo positivismo moderno sería el que afecte a este tipo de comprensión, por su propio énfasis en lo histórico sobre lo metafísico; teniendo en cuenta que en cuestiones de reflexión, de lo que se trata es del marco referencial como imaginario en que se resuelve; y en lo que sería otra reducción, también típica, que ignora la complementariedad de las naturalezas. Así, desde el realismo crítico en la literatura moderna, paralelo al racionalismo filosófico y entroncado a él por el ilustracionismo; ahí mismo el énfasis habría pasado gradualmente a ponerse en lo que se expresa y no en cómo se expresa, como si fuera posible decir algo distinto cada vez y no repetir historias. La corrección tendría que venir de la antropología, recordando que el arte es una capacidad residual del acto de conocimiento; en tanto es este el que refleja [reflexiona] el mundo circundante, para una comprensión que esquive la gran tautología gnoseológica [H. Maturana]; esto es, la contradicción fundamental, por la que el sujeto cognoscente forma parte de su objeto de conocimiento.

En principio, esta contradicción habría sido superada naturalmente, por el desarrollo apoteósico de la memoria; que posibilitaría por acumulación la consciencia [abstracta] del Ser [concreto] sobre sí, dando paso con ello a la figuración. También naturalmente, la figuración y su consiguiente proliferación de imágenes, habría permitido la disociación y sustitución de significados; algo inevitable ya para la codificación de los primeros sistemas lingüísticos y de representación, que exigen la convención de signos con sentido propio; ero cuando estos sentidos son más prolíficos que las formas disponibles, imponiendo su reorganización constante en sucesivas combinaciones. DE ahí que el sentido primero de los conceptos fuera figurado y etimológico, y que eso sea un fenómeno premoderno [arcaico]; explicando esta recurrencia el análisis antropológico para cualquier comprensión del acto de conocimiento, incluyendo el tan inefable de la belleza…
…pero Dios es más grande!

Sunday, December 9, 2012

Cambio!

Friday, November 23, 2012

García Vega [FIL-2012]

Thursday, November 22, 2012

Lezámica

Ya despierta Cronos del letargo en el frío Tártaro, y no es segura la firmeza de sus cadenas; Hefestos [la Convención] es su nieto y no su padre, que es el inefable Urano, a quien terminó al cercenarle la vara de extensión.

No importa lo álgida y sangrienta que haya sido la historia de la cultura, no pasa de ser un ameno café entre Apolo y Ares; servido, claro está, por Afrodita y Atenea, que se miran ceñudas, instigadas por la matrona Hera en el silencio divertido del patrón, Zeus. Es cierto que el café esconde el forcejeo entre los magníficos, que así contienden los aristócratas, con mariquerías; y en la mesa, las hormigas prometeicas mueven los pedacitos de galleta esquivando los insondables lagos que son las gotas de café. Es la imposición del nuevo bucolismo sobre el viejo, la urbanidad como orden que concluye lo campestre; es la experiencia por sobre la ingenuidad, la pureza en conocimiento [opcional] por sobre la pureza en desconocimiento [disciplinar], marcada cuando el cosmopolita Paris mató increíblemente al rústico Aquiles, que era la excelsitud de su tiempo. Pero Lo urbano no es una teoría de lo urbano, es la urbanidad de las cosas concretas que lo realizan; su comprensión en el arte es su postulación como imagen o imaginario, que más tarde y no antes podrá racionalizar la filosofía aún desconfiada en su platónico espiritismo, que no ya espiritualismo.
Cuando Lezama Lima postuló las eras imaginarias era literario pero no original, fue más eficaz que los filósofos; porque no por gusto el arte ostenta primacía entre los modos reflexivos, y es el que avisa por dónde viajan las flechas en su falta de incidencia directa [política]. Así, si “a la distancia de un tiro de ballesta un hombre lanza su saeta sobre otro hombre agazapado”, la imagen histórica retiene el valor de reflejar la determinación económica; que habrá sido primero natural en la fuerza bruta, pero tiende como todo a su madurar en una reproducción artificial [tecnológica] en la plenitud total de la Cultura.

Wednesday, November 21, 2012

Wonder!

Tuesday, November 20, 2012

Eclesiastés I:I

Se ha puesto de moda el desenmascaramiento de esa práctica del asesinato de reputaciones por parte del gobierno cubano; como si eso no fuera una práctica habitual y ya descarada del exilio en Miami, y de la que casi todos son cómplices; unos sumándose aprovechados a la gritería, otros con el silencio cómplice, todos con la misma doblez.

Monday, November 19, 2012

In memoriam, Elena Tamargo

Hace un año [20 de Noviembre] se clausuraba la Feria Internacional del Libro de Miami con la noticia triste de la muerte de Elena Tamargo; una de las personalidades más cultas y atractivas de esta ciudad en la que cabe todo, hasta cierto bien, y que debía presentar su propio libro ese día.

Probablemente el peso real de las personas se vea en ese primer aniversario en que todavía se les recuerda, y cuando ya se han deslindado los pegajos que emborronaban su presencia. Hasta el último momento mantuvo su belleza, porque esta era propia de la ternura en su gesto; la mejor metáfora de la grandeza de Dios era eso, un simple gesto de la más hermosa e inteligente mujer.

Friday, November 16, 2012


Saturday, November 3, 2012

Cuentos Obscenos


[ …] De pronto, el fraile interrumpió su santa meditación, por un destello inoportuno que lo perturbó un poco, como una tentación; «es cierto —recordó—, el Demonio nos tienta cuando más cerca estamos de la santidad, rezaré un rosario para sostenerme». Ya se disponía el buen hombre a repasar los divinos misterios, cuando la ilusión se hizo cierta del todo, y la noble Perugina saltó del piadoso cuadro y se dirigió a él con los ojos fijos en los suyos; peor, iba totalmente desnuda, mostrando su cuerpecillo de nueve años, en el que apenas comenzaban a insinuarse los pechos, tras la roseta de los pezones; sus ropas yacían junto a los otros estáticos personajes de la escena, y su lampiño pubis transparentaba la sangre de sus venas en un rosa subido. «¡Atrás, oh, Satanás! —gritó el santo persignándose—…
[…]
Cuando abrió los ojos, la niña ya se encontraba de vuelta en el cuadro, tan absorta en el milagro como los otros; pero él ya no creía en ninguno, casi que en nadie, y pensaba que en secreto se burlaban de él desde el altar, tan hermosamente pintados todos que parecían vivos; pues el cuadro era tan bello que lo atribuía a la inspiración del Espíritu, que usaba esos extraños mecanismos para inspirar y alimentar la fe.

Friday, November 2, 2012

Mujer ante vacío

Jorge Luis Borges vio en la belleza del tigre el nombre secreto de Dios, la cifra del universo; que según José Lezama Lima, se hace novelable en la existencia, una suerte de alfombra que se desenrolla ante uno. No importa que Lezama no aluda expresamente al tigre, la coincidencia persiste en la cifra, y alguien cree adivinarla. De hecho, el tigre es objeto común en la poesía; así que no extraña esa confluencia, porque el tigre es bello como la rosa, aunque la rosa no es letal como el tigre.


Georgina Herrera, poeta, duerme con el tigre; desconoce su aliento fétido, de muerte, no su garra retraída. Ella sabe que es un sueño pero suyo, y no quiere que termine; prefiere esa garra retraída cerca, que le permite desconocer la fetidez del aliento, ¿la garra la aleja de él?. Es ahí donde se concreta la sagrada locura y la poesía cobra algún sentido, en esa permanencia frente al vacío; y es dable pensar que la locura, eventualmente, venza. Esa locura existe en que el abismo te dice tu nombre —se ahueca para arroparte—  y tú respondes; pero eso es lo de menos, lo importante es si se accede a esta convivencia terrible. Poco importa si al final la mujer se lanza al vacío, porque ya por sus propios pies llegó a él; y el vacío es entonces como el esposo místico, y todos los amantes y los hijos, que existieron por el medio, sólo justifican cada paso hacia el altar, lo sostienen. Una mujer sola ante el vacío es tan hermosa en la desoladora belleza de su egoísmo, que cada paso de estos ha de estar orgulloso de haber sido; como las flautas que rompía el prisionero nahuac en su recorrido final al sacrificio, cada paso de esta mujer —cada hijo, cada amante, cada joya, cada lágrima, cada error, cada éxito— es tan sólo un escalón de basta piedra.

Allá arriba el tigre se despereza, la garra se apresta al nervio; pues aunque ella no lo quiera es lo lógico, y puede que además sí lo quiera, aunque lo tema. Abajo el pueblo cae en trance, pues nadie está autorizado a ver a Dios —Moisés conoció sólo su espalda— y él sin embargo se está desnudando para poseerla a la vista de todos. Se comprende, uno comprende el derecho de Dios como el del feudal con la esposa que uno escogió para sí; por eso se llora, uno se sabe fatal, apenas un entramado en todo ese oro de las parcas. Pero después de todo se trata de la cifra, ese abismo en que es Dios el que te mira; uno comprende a esa mujer y se hace modesto, uno no aspira a nada, uno no ha tenido ni tendrá ya nada fuera de este fastuoso horror.

A Georgina Herrera

Thursday, November 1, 2012

Lorenzo García Vega

Thursday, September 27, 2012

La muerte exilial de Lorenzo García Vega

La muerte de Lorenzo García Vega en el lugar que satirizó con rencorosa ironía como Playa Albina es un triunfo cruel de la cultura cubana; y su falta de resentimiento respecto a esa cultura, que lo exilió e hizo de él su propia avanzada, no es menos paradójica que su valor exilial. Vega recoge así y en sí la total contradicción de nuestro propio perfil cultural resistiéndose a lo político, desde su propia indeterminación existencial; revelando cómo lo cubano parece ser lo irresoluto a pesar de su intenso pasionario, y donde lo humano se expone con esa ambigüedad que revela el encontronazo de sus pretensiones e intereses. Primero eso, la literatura como su interés más absoluto, aún con lo que tiene de egoísmo; de modo que eso humano —y cubano en ello— no puede seguir esquivando el golpe tras la retórica de las sublimes éticas.

Vega, como el hombre siempre ha hecho, vivió para sí, para satisfacer esos intereses suyos; y la diferencia sería que la absoluta inmediatez de su vida, la increíble prioridad de su valor literario, le impidió mentir y mentirse a sí mismo como hace el común de los hombres; le obligó a la más cruel honestidad, que incluso si mezquina a veces, le evitó el juego ambiguo con que los hombres pierden la única oportunidad de su existencia. En este sentido, García Vega preservó en sí la impronta de la búsqueda y el ideal surrealista; puede que de modo inconsciente, lo que no lo hace menos eficiente sino más agudo y puntual en ese propósito de realización. Miami como Playa Albina, tuvo esa función también toponímica de las distopías; en que la realidad, aunque en oposición a la sublimación utópica, accede a una representación en que abstraerse y ser comprendida. Playa Albina carece de la falsa neutralidad espacial de la Santa Mónica de los Venados de Carpentier, y de la falsa bondad antropológica de Macondo; es tan descarnada que reúne en sí todas las dificultades que se alían para sofocar al Ser y frustrarlo en cada uno de sus propósitos de realización, su propio perfil es el desaliento.
La figuración de la locura no sería entonces otro juego de insulsa estética, ni un demodé snob con temas trasnochados; era más bien el resultado de ese desaliento —los cubanos suelen recordar que Miami es un pantano y que sus vapores pueden ser nocivos— como una condena contra todo bienestar, a la vez que la misma persistencia pétrea del Ser en su máxima pureza posible, que es bestial en su animalidad. El famoso  tópico de la etapa como bag boy de un supermercado, sería entonces la última y más fina alusión al mecanicismo económico y político de la sociedad, aún moderna en su postmodernidad; denunciado siempre como amenaza por las vanguardias históricas, de las que Don Lorenzo habría sido su último representante por estas tierras, agotado en el patetismo con que recibió toda reverencia, consciente de que nunca fue comprendido.

García Vega tiene una gran importancia histórica en el valor de su trabajo, que atraviesa lo más álgido de la literatura cubana; incluye el testimonio de ser el mismísimo —y algo ladino— primer recipiente del Curso Délfico de Lezama Lima, y el benjamín del grupo Orígenes, como también de su estrepitosa disidencia. Aparte de eso, su literatura de apariencia caótica tiene el valor no testimonial del referente reflexivo [teleológico] que distinguiera a su prepotente mentor; y es entonces el replanteamiento del contrapunteo cubano entre la metafísica [aristotélica] de maese Lezama Lima y la hiper metafísica [vanguardista] del divino Jarrys; la una ciencia de la regularidad y la determinación, la otra de la excepcionalidad y la indeterminación, como tesis de grado con que sonría complacido el maestro aborrecido. El maestro muerto en el incilio nacional, y el discípulo rebelde muerto en el exilio como propuesta de reconciliación; las dos orillas de lo cubano saltando por sobre la pobreza de lo político por la riqueza  de la poesía [Poyesis], gracias ambos a sus humanidades espléndidas en lo mezquino y viceversa.

Sunday, September 23, 2012

FIL Miami 2012

Saturday, September 22, 2012

The Norton's Report!

Tuesday, August 28, 2012

Hélices!

Wednesday, August 15, 2012

Del arte Naïve o de la no necesidad de una nueva escolástica

[Notas de Vera Crítica]

Cuando el gran Oto Bihalji Merin escribió su libro El arte naïve, probablemente no tendría idea del problema que estaba formando para la posteridad; lo que seguro le habría entusiasmado mucho, porque a diferencia de hoy día, aquel entorno gustaba de la problematización de la cultura. De hecho, uno de los graves problemas de la cultura postmoderna sería el serio escolasticismo a que ha reducido la vitalidad de las vanguardias ya clásicas; en un exceso de intelectualismo, debido sin dudas a la falta de referente crítico suficiente, que nace en el cartesianismo de la educación moderna, donde tradicionalmente se forma la crítica.

A Purvis Young Paint
Es bueno recordar en ese sentido que el término mismo de naïve o igneuidad fue apropiado como una búsqueda válida con la revolución de las vanguardias a principios del siglo XX; lo que es lógico, si lo que buscaban estas era precisamente la violencia interior que canalizara las determinaciones propias del Ser, hasta el punto del automatismo literario y el abstraccionismo gestual en la plástica. Como se trata del imaginario de una era, siquiera alternativa y marginal en tanto es la vanguardista, puede verse a Isadora Duncan regresando la danza a sus formas más primitivas en busca de esa misma expresividad.  Desde ese momento, lo Naïve es entonces una escuela y un estilo, distinto y hasta opuesto a lo que fue en principio; una distorsión que se arregla cuando el mercado norteamericano, como siempre, sienta las pautas del arte postmoderno, y diferencia al verdadero Naïve como Outsider.
El artista en su estudio
L
a dificultad para comprender esta última derivación hasta el punto mismo de probablemente ignorarla, estaría en la precariedad del arte cubano contemporáneo; que no logra acceder de modo sistemático a ese mercado sentador de pautas, y que por tanto medra entre libros polvosos de las ruinosas academias con su propia naïvité. Un artista puede ser Naïve por su acercamiento a la pintura e Insider por su formación, como mismo a la inversa; y también, porque hasta Dios gustará de jugar a los dados, un artista podría ser Outsider y Naïve o none of the above, porque el arte como expresión pura requerirá de esas libertades.

Tuesday, August 14, 2012

La [otra] mala educación en cine-club

No puede ser casual que el modelo de educación contemporáneo sea tan fuertemente contemporáneo, tampoco la incapacidad estructural para reformarlo; porque si la Postmodernidad es la superación de la Modernidad, lo es a través de su síntesis y consolidación. Eso no es contradictorio, pocas cosas lo son en la vida que gusta del valor paradójico y el exponente; y de cierto, la misma Modernidad fue el culmen de ese mismo proceso problemático de consolidación y síntesis de la era clásica, a través del traumático Medioevo. Pero la persistencia de la realidad debería avisarnos de su sino inevitable, para evitar al menos el desgaste infructuoso; porque ya cuando el cuestionamiento es tan puntual y se dirige a las bases mismas del fenómeno, será porque en esta comprensión el mismo se dirige a su pronta disolución.

Este es un documental muy interesante, muy bien resuelto incluso como experiencia estética; de modo que incluso si el mensaje está en el mensajero, no hay dudas ya de que la nueva estética es quien impone los nuevos cánones. Bye bye conventional critics, wellcome to the new age of the your arts!

Monday, August 13, 2012

Nueva vindicación del arte crítica

Cuando la Iglesia se dio cuenta  de que no doblegaría la pasión de San Alberto Magno preparó mejor emboscada para su discípulo de Aquino, en la Escolástica; que neutralizó la revolución de su Realismo no sólo con el forcet moral de la teología agustinista, sino también formalmente,  con la sofística del argumento infinito. Ya en la Modernidad, la Academia copiaría los métodos probados de esa eficacia para predar en su ineficiencia propia; porque la autosuficiencia fáustica consiste precisamente en esa irracionalidad de la fe absoluta en la Razón, que no acepta su relatividad inevitable. También en la Modernidad se cumpliría el otro fatalismo de la reflexión filosófica, por el que se impone siempre la dificultad del Idealismo platónico que es el Agustinismo, llevándolo al exceso de lo absoluto; que ocurre por su falta de referente crítico en algún Realismo, de modo que cae en la paradoja de proveérselo a sí mismo, en pseudo-Realismos como el esfuerzo de Maritain o el Materialismo Histórico. Hoy la Academia es Postmoderna, lo que es un estadio ambiguo en tanto pretende la superación de la Modernidad; porque lo cierto es que por su falta de un referente crítico en el pensamiento marginal y el arte popular con su eficiencia antropológica, tiende necesariamente al exceso intelectualista que la divorcia de la realidad.

El arte en cambio retiene la violencia de su naturaleza original, como fundamento de toda forma reflexiva incluso si sistemática; y aunque la Academia como la Iglesia de antes lo neutraliza con su formalismo disciplinar y su exigencia de ortodoxias, el arte se impone como arte, incluso si se trata del arte crítica. La razón abstracta del método ha probado siempre su propia ineficiencia, pero esa fatalidad se debe a su incapacidad para comprender la dúctil compulsividad de los fenómenos; lo que no propondría una razón práctica que con otros intereses se desentendería de los propios de esa compulsividad, para fijarse en la satisfacción inmediata de la misma y no en su comprensión. Ese es el valor innegable de los pseudo-Realismos de los excesos idealistas, la desazón del genio que comprende su imposibilidad; cayendo rendido ante el artista, incluso el del arte crítico, que enarbola su propia suficiencia en el criterio, incluso si inútil ante la prepotencia formal de lo establecido.

Es, en definitiva, la razón de la eternidad del espíritu romántico, siempre marmóreo en el patetismo de su impiedad; siempre amado de Dios, que le regala con ángeles para que le enjuguen la frente sudorosa en la conciencia de su plenitud. El romántico sabe que tiene razón pero que ni eso importa, porque lo que importa es su suficiencia escandalosa; sin escolástica que lo neutralice en tanto ni siquiera reconoce el poder que pretende gobernarlo, como otro exceso más de la escandalosa tradición agustinista —¡en la Academia, horror!— con su absolutismo práctico.
En todo caso no hay que ser ingenuo, aunque eso implique cierto radicalismo guerrillero; pues no es posible el intercambio desde posiciones de poder como las del académico, que se basa en la aparente suficiencia de su método; exactamente como el cura medieval en su evidencia de la verdad divina, porque la irracionalidad de la fe es la misma aunque cambie de Dios. No deja de ser cómico ni ilustrativo que los académicos solieran burlarse de los hábitos medievales de los curas; porque lo hacían mientras recogían sus títulos con medievales togas, dejando claro que la cuestión no está precisamente en el medievalismo.

Thursday, August 2, 2012

Blacks dies alone

Tuesday, July 31, 2012

Crítica del arte crítica [vindicación]

Cuando los maravillados griegos se inventaron la filosofía, descubrieron estupefactos que estaban ante un nuevo problema;  porque hasta entonces el lenguaje no precisaba de otro rigor que el primitivo ritmo que hiciera posible la armonía, mientras el sentido se permitía toda la ambigüedad de la asociación analógica. Por eso los mismos y rimeros fisiologistas se conveniaron el recto sentido, para saber de qué hablaban cada vez; sólo que como cultura y en ello artificial [tecnológico], la racionalidad del sentido no pasaría nunca de la mera pretensión, y el sentido sigue siendo elusivo. En efecto, ya los mitos con su antropomorfismo presentan conceptos abstractos; pero su valor es sobre todo figurativo y formal, apelando a la metáfora y la analogía antes que a ese recto sentido. Sin embargo, los conceptos racionales no pueden huir de hecho de esta fatalidad de lo figurativo; porque son siempre imágenes, aunque sea abstractas, y su función es asociativa, no por infusión; en tanto se trata de una representación, sin otra consistencia que la que le atribuye el sujeto de conocimiento de la suya propia, con su inteligencia.

Ese es el conflicto que subyace cuando las prácticas del conocimiento despegan a las ciencias de las artes en ese impreciso momento del fisiologismo; pero sólo para lanzar a las ciencias al vacío de la incomunicabilidad y el sin sentido propio, porque ese lo pone siempre la imagen asociada. Ese es el problema con que se enfrentan las especializaciones modernas, de cuyas prácticas nace la crítica de arte; la inefectividad misma de su especialización extrema y objetiva, que no le permite la búsqueda de referencias fuera del concepto mismo —de género o de estilo— que traten. Sin embargo, el concepto —y cuanto más puro peor— ya es una abstracción en sí, sin otra realidad que la convenida; de ahí que no sea suficiente para comprender una realidad de valor propio [distinto], ni siquiera si se trata de una realidad inteligente como el arte en sí. Eso no es extraño, el concepto como tal padece la misma dolencia de la filosofía en que se explica, y es su intelectualidad extrema; y será cierto que Apolo destruyó a Marsias con el concurso oficioso de las musas, pero también que las ninfas asesinaron a Orfeo porque no pudo complacerlas en su tristeza; y esa tristeza, nacida de la pérdida de Eurídice, es la de la pérdida del sentido como razón del arte en el contento popular, que no el especialista.
Si alguna ineficiencia padece la crítica [sistemática] de arte es la de no poder comunicar el arte mismo, cuando también ella es un arte; sólo que un arte presa aún —sin musa propia— de los académicos que conspiran con las musas contra Marsias. De ahí que el secuestro del ensayo por la literatura fuera tan auspicioso, blasfemando contra el recto sentido con los poderes de la ficción; que no es otra cosa que la atribución de sentido por asociación análoga, recordando a los conceptos su naturaleza figurativa; con lo que los abren a la eficacia más pura de la inteligencia, cuando la inteligencia es la capacidad de relacionar objetos —incluso intelectuales— y obtener de ello otro distinto.

En ese sentido, un movimiento se diferencia de un estilo hasta que ese estilo alcance una masa crítica para apoderarse del movimiento; porque se trata siempre de la relatividad del concepto mismo, que sólo funciona según la posición referencial de su objeto, que nunca es estática ni mucho menos definitiva. Tal es el caso, por ejemplo, del Surrealismo, que logra amalgamar un imaginario sistemático y recurrente; con el que unifica indefectiblemente toda una variedad de estilos distintos, pero apropiándose de ellos como su propia expresión funcional, de modo que es él quien los sustancia como estilo. Ahí, por supuesto, entra a jugar el criterio de la función crítica de por qué se separa un género de un objeto; por qué, por ejemplo, se separa un movimiento de un estilo, y que es sólo la perspectiva desde la que se ejerce el criterio.
Es obvio que la perspectiva académica no es la misma que la artística, dado que tiene otras referencias, requerimientos y funciones; pero en su otredad una no debe ni puede subordinarse la otra, so pena de distorsionarla al condicionar esa perspectiva suya, y por tanto inutilizarla como referencia y en su funcionalidad. Un movimiento, para el mismo ejemplo, no es un estilo, ero sólo en cuanto no se identifique al estilo con una actitud epocal; que es precisamente lo que va a hacer la crítica de arte no académica, en tanto establece su epistemología en la representación dramática del conjunto total del fenómeno. Esa es la eficacia que comunican las otras artes a la de la crítica, que también merece esa gloria que desconoce aún de bailar en el Parnaso; para lo que sin problema alguno las ninfas chapean el claro donde pueda solazarse, con tal —claro está— que no caiga en las tentaciones atenaidas de desechar la lira.

Monday, July 30, 2012

La paradoja del automatismo [Divertimento]

En la más memorable escena del filme Tiempos modernos [Chaplin], la ingenua ironía protestaba contra el mecanicismo que vampiro chupaba la vitalidad del hombre; es curioso que en defensa de esa misma protesta se diera precisamente al automatismo surrealista, que apelaba a la vitalidad de la naturaleza en su estado más bruto. Las paradojas así se unen como el collar primoroso que un dios levemente amaricado se pone frente al espejo de la naturaleza; y esta espejeante no sabe si se trata de una determinación de a de veras o de un simple amago que la ensaya, y presta repite el gesto y afecta a las innúmeras cosas. ¿A qué mecanicidad se refiere el filme si no a la de Bretón con esa denuncia del embrutecimiento?, ¿pero qué postulaba entonces Bretón, acaso esa misma bestialidad contra la que protesta?; más podría asombrarse el incauto si supiera que los surrealistas podían ser sencillamente bestiales y crueles, y que se coronaban de cínicos —pero de los clásicos de Zenon— apostando por la autosuficiencia total que los animalizara. Después de todo, la protesta del filme es humanista y no animal, confía en la cultura y trata de preservarla; que es lo que no hace el Surrealismo, por más que se postula también como humanista, incluso más eficaz en ese humanismo suyo.

Es probable que en esa paradoja la consistencia la retenga el Surrealismo, precisamente al postularse a sí mismo como cínico y brutal; porque la protesta del filme resulta patética en su pietismo —es obviamente chaplinesca— y apela a esa irrealidad piadosa del Cristianismo pastoril. Los surrealistas pueden anotarse ese punto, saber desde el inicio la inconsistencia del pietismo cristiano como un exceso intelectual de Platón; de ahí que su búsqueda recurra a la tricotomía clásica, y en esta hasta desdeñara la tensión estoico-epicúrea. La opción cínica, primero era factible en un mundo sombrío como el de la opresión Iluminista; no podía darse el lujo de un hedonismo para el que no había estímulo que no pasara por el silencio, tan alejado de la catarsis que precisaban. Ese es otro punto, porque el Cinismo aportaba la minuciosa anti-liturgia con que revertir los siglos de convencionalismo; como no podía ni proponérselo un Hedonismo epicúreo, en cuya indiferencia necesaria carecería de poder reactivo contra la banalidad de la convención.
El triste gesto con que se despide el mismo Chaplin demostraría que su propuesta es vana y estaba destinada al desvanecimiento, como no es posible a la ruda vulgaridad del Surrealismo; por más que no deja de ser curiosa esa fugacidad del instante en que se cruzan, y que no está designada por el azar sino por una misma tristeza y amargura. Chaplin en definitiva es tan convencional que puede devenir en kischt sin siquiera forzarlo un poco, con sólo el paso del tiempo; los surrealistas en cambio se ríen con perversidad de todo intento de reducirlos al amanerado gesto o a alguna forma de piedad, los blinda el automatismo del movimiento primario, que es cínico.

Sunday, July 22, 2012

In Memoriam, Oswaldo Payá Sardiñas

Saturday, July 14, 2012

Ataraxia

Cualquier discusión ética contemporánea ha de remitirse necesariamente a las clásicas, ya incluso arcaicas; porque fueron en definitiva las que impusieron los modelos que rigen a la ética contemporánea, incluso la [vigente] que es moderna. El problema ahí es que parece que las escuelas éticas se diferenciaron por cuestiones de temperamento, igual que las religiones; y todas, de hecho, crecieron al amparo de Sócrates y de él se alimentan. De las llamadas escuelas menores de Atenas, que son las éticas, sólo el Hedonismo de Epicuro fue más o menos marginal a la impronta de Sócrates; pero incluso en ese caso proyecta su sombra sobre la magna Atenas en que florece el Hedonismo epicúreo, que tiene que incorporarlo como referencia. Más ilustrativo que eso, la afinidad del Estoicismo con el Cinismo es hasta poco asombrosa; su fundador, Zenón de Citio , era un realidad un cínico reformista —como Aristóteles un platónico disidente— que se inició bajo la égida del gran Crates, fundador del Cinismo.

En realidad la Pharmacopea de Epicuro no busca otra cosa que la Ataraxia estoica, y sólo se diferencia del propósito cínico en que este carece de propósito; aunque más o menos, no tan radical que alcance a definirlo, porque en realidad se trata de que su objeto reside en su misma reacción al estímulo inmediato. Sería precisamente esta peculiaridad tan singular la que propiciara los excesos por los que el Zenón se distancia, llegando a la postulación de un objeto; eso era algo importante, si se observa que el Estoicismo fue la única escuela ética [no Ontologista] que derivó una epistemología y una Cosmología, equiparándose funcionalmente al ontologismo platónico-aristotélico. Más complejo aún que eso, el Ontologismo platónico está dado por defecto y no como un objeto propio suyo; por más que sea eficiente, el objeto propiamente dicho [la Eideia] es epistemológico, sólo que su comprensión impone lo ontológico; porque en últimas, la idea en tanto objeto es el Ser propio de la idea, y esto es el Ente, cuya comprensión es del Ser en sí, y por tanto es ontología.
Ahora bien, la opción por una u otra de estas escuelas primeras parece obedecer como al principio a una cuestión de temperamento y sensibilidad; lo que no es mucho más grave que  en ese principio, si al final se trata del mismo objeto de la satisfacción de las necesidades [pharmacopea], que bien identificadas se produce como Ataraxia. La opción cínica no debería tener mayor problema con eso, puesto que el objeto estoico deriva —desde sus mismos inicios— de su reacción al estímulo inmediato; sólo que como teleología, como posposición en el propósito, que permite la organización de los actos en ese sentido. Esto último, no hay dudas, distorsiona como inicio mismo uno de los objetos derivados del cinismo; y que sería la autosuficiencia y la falta de propósito [animal] en su capacidad de reacción al estímulo inmediato, al condicionarlo a la consecusión del propósito.

No obstante ahí hay dos problemas sobre la suficiencia cínica como objeto en sí, y es que el hombre no es un animal en sentido estricto; lo que se refiere a que, a diferencia de los otros animales, el hombre tiene la capacidad [teleológica] de establecerse un propósito, y —más o menos— conseguirlo. La deficiencia ahí estaría en que el inmediatismo cínico funciona como una negación de la naturaleza del hombre, en una distorsión semejante a la del angelismo; pues la naturaleza misma de lo humano es cultural, y ello implica la resolución inteligente a niveles sofisticados de la determinación de sus actos. Un hombre no es definitivamente un perro sino un hombre, y su realización incluso individual conlleva la aceptación de esta naturaleza [distinta] suya; esto es, el establecimiento de un objeto diferido [propósito] respecto al cual ordenarse, incluso si ese objeto es la necesidad más inmediata, como cagar y templar.

Friday, July 13, 2012

Semiótica [Divertimento]


Aplicando la ciencia de las complicaciones, ya se estableció que existen símbolos de valor universal y propio; no porque no sean convencionales, sino porque esta convención es ya tan clásica que ha alcanzado a penetrar y redeterminar los cánones de la psiquis humana. En ese sentido, una lectura antropológica del filme El otro francisco de Sergio Giral dejó claro el problema de la cultura cubana; que identificada con la mulata, padece el drama de su sometimiento al blanco, sin  poder casarse con él, pero tampoco poder hacerlo con el negro. Así las cosas, los cortos de Betty Boop —frecuentemente banneados por su ambigüedad— ofrece asociaciones similares; en el que aquí se presenta, no hay dudas de que Betty es la felicidad, incluso en ese sentido ingenuo [naiif] de la cultura popular norteamericana.
El payaso, obviamente, es la clase media, y el explorador su posibilidad de realización; todo ordenado por esa huida pavorosa ante la voz esplendorosa y potente, además de gozosa, del ícono de la música negra norteamericana. Pero ella, como Oshún y Afrodita, es la realización total, incluso si no lo comprende; por eso unos pretyenden protegerla y otros pretenden poseerla, que al final son los valores más pragmáticos de Occidentes los grandes determinantes de la cultura; y el filme queda inconcluso en sus siete minutos de gozoso drama, no dice nada acerca de la posteridad, se limita a mostrárnosla a ella, la realización [Betty] que más seria la Kábala llama Malkuth.

Wednesday, July 11, 2012

Linden Lane Magazine y la imposibilidad

La costumbre prepara trampas, y por eso hay que ser cauteloso hasta con las bendiciones; fue eso exactamente lo que pensé cuando revisé el índice del último número de Linden Lane Magazine, con el que colaboré a petición de su fundadora. A Belkis Cuza Malé me une una relación de respeto y cariño, que ha logrado sortear las malandanzas de la literatura cubana en el exilio; y por eso, incluso como principio, ni siquiera lo he dudado a la hora de una colaboración en cualquier forma. Nada más natural que con este último número, de aniversario importante por demás, se repitiera el ritual de responder a la invitación; sin siquiera la ansiedad de darle seguimiento a un proyecto que uno ve —ya dicho— con cariño y respeto, sobre todo por la fe y el tesón que contiene.

Pero tenía que suceder, que la curiosidad llevara a repasar la compañía, para volver a la desagradable sorpresa; porque allí, sin otro mérito que la mezquindad y la sobrada ansiedad de los advenedizos mediocres, estaba el nombre infamante de Delio Regueral. Con mucho dolor por amigos y compañeros que quizás no comprendan, nunca más participaré en ningún proyecto de esta naturaleza; porque con su falta de discriminación, igualan la grandeza y la bajeza, y aquí el arte no se trata de integración sino de sentido y alcance. Dicen que con actitudes así uno se condena a la soledad, para mí bendita entonces si mantiene alejadas a las alimañas insensibles y poco profesionales, sencillamente inescrupulosas.
Sobre su mediocridad, baste recordar su incapacidad para sobrepasar las cotas del seudo clasicismo B/W y el erotismo común; con el que puede comprar glorias ajenas por el bajo precio de la vanidad, pero nunca respeto verdadero y consistente. No obstante, eso no es lo importante, sino el imperio cada vez mayor de la mezquindad y la trapalería, como revolucionarios barbudos destrozando las alfombras de Miramar. Que conste, nada contra la vanidad ni la superficialidad de quienes gustan de posar de genio; es contra esa pasividad y desidia ante la corrupción de todo lo humano, sobre todo de parte de quienes se jactan de sus actitudes radicales y verticalísimas.

Lo siento por Cuza Malé, a quien a pesar de todo aún admiro y respeto, y a quien puedo perdonar otros nombres menos lesivos aunque también mediocres y mezquinos; pero donde quiera que se encuentre la pezuña de Delio Regueral no es un lugar bastante bueno para mí. Si alguien se pregunta a qué rechazo tan visceral, que él mismo le recuerde que se debe a su propia bajeza; debido a eso, no puedo ni siquiera reseñar el número, al que no obstante deseo suerte.

Thursday, July 5, 2012

Eureka!:

Se trata de que talento y genio no son lo mismo, siendo el talento una cualidad relativamente común; distinta en ello al genio, que siempre se referirá a la excepcionalidad del artista y el manejo de su talento, incluso en un mercado crítico por la sobresaturación. En principio también, en todo caso, la confusión entre talento y genio saldrá a relucir en algún momento; cuando una vez ajustadas las relaciones culturales a la nueva estructura tecnológica, el genio logre primar nuevamente en virtud de su excepcionalidad. En el entretanto, y aunque sea para hacer menos amarga la espera, baste la distinción entre uno y otro; que después de todo, al artista de genio debería bastarle su realización, y esta estaría en la excepcionalidad de su arte, contrario al tonto con talento.

La distinción estaría clara, una vez establecidos los niveles de intereses e intercambio, por la pretensión del artista respecto a su obra; lo que no quiere decir que el artista de genio carezca de ego, con esa otra pretensión de suprematismo ético y espiritismo intelectual; sino que este valora el reconocimiento como autorizado o no, y en todo caso prefiere sacrificar su talento a una sensación de triunfo mediocre. Por otra parte, y ya en términos más técnicos, el artista de genio evoluciona en su trabajo; en tanto lo que le interesa no es el reconocimiento en sí mismo, cambia de intereses estéticos con absoluta libertad. Ese no es el caso del artista de talento pero sin genio, que en algún punto comienza a repetirse en sus motivos y soluciones formales; no se renueva, porque carece del interés auténtico en su arte, y no puede sobrepasar las cotas del criterio clásico establecido.
Tal es el caso de la fotografía, por ejemplo, en que el artista de mero talento y el genial se proyectan de modo distinto; el primero insistiendo en el lugar común —que tiene valor referencial— del blanco y negro y el perfil clásico, incluso en esa gastada búsqueda de la personalidad del objeto, que no pasa de ser otro tapujo espiritista; mientras el artista de genio sabe que su trabajo es formal, y que por tanto es en la forma que reside la esencia que trata, y puede ir más allá del perogrullo monocromático. En este mismo ejemplo, no se trata de que la forma clásica carezca de valor, sino que lo tiene referencial y no actual; por tanto, el artista parte de esta base, que es incluso teórica y no inspiracional, para trabajar en el soporte que más le exija el objeto mismo en su libertad.

La magnífica ilustración del comienzo, por ejemplo, es tan repetida que resulta banal y kitsch; sólo se salvaría como un documento, si fuera originaria de antes de la década del 1980, incluso en esa misma magnificencia suya. Es que, si fuera posterior, se desinteresa de toda búsqueda que no sea la seguridad trillada; vital para el talento carente de genialidad, y muestra sin dudas de ese talento pero no de la excepcionalidad del genio.

Para más información, véase Arte Kitsch

Wednesday, July 4, 2012

¿Por qué es necesaria una recuperación crítica del Marxismo?

Desde la caída del bloque socialista el Marxismo está en crisis, no a nivel de pensamiento sino a nivel de referencia válida para el mismo; y la diferencia, que lo hace disfuncional, se debería a que su vigencia se limita a los círculos académicos expresamente interesados, pero que resultan en una suerte de culto sin aplicación práctica y real. Sin embargo, el fracaso del bloque socialista fue un suceso político, y por ende coyuntural y condicionado; en tanto se trata de que el Marxismo fue reducido a su valor ideológico, como doctrina política, y luego de las interpretaciones que lo distorsionaron; incluidas las de un Marx ya comprometido con un proyecto político concreto como la I Internacional, que no era una filosofía sino un programa concreto. Asumir el fracaso de una filosofía por su coyuntura y hasta devenir político, es desconocer la naturaleza misma del pensamiento organizado; dentro del que las escuelas y las doctrinas se suceden, pero sin afectarlo en lo que de hecho es, una sistematización cognitiva.

Sin dudas, puede afirmarse sin temor que lo peor que le ocurrió al Marxismo fue el Leninismo; cuya expresión más grave fue la tradición académica de la [Universidad] Lomonosov, dedicada a la justificación del programa político. En ese sentido, el Marxismo respondió a las dinámicas mismas de lo religioso, incluido el culto moderno a la Razón; que no tuvo en cuenta que se trataba de un convenio de eficiencia coyuntural, semejante al de Dios para las tradiciones religiosas, al justificar como racionalización las compulsiones [políticas] de la sociedad. Sin embargo, aceptar por ello que como filosofía es un fracaso es reducir lo filosófico a lo meramente político; cuando sabemos que lo político es nada más que el conjunto de intereses inmediatos impuesto por la coyuntura, sin que acceda a un valor existencial trascendente.
El accidente soviético, como casi todos, tuvo consecuencias ontológicas redeterminando al Ente en su devenir; pero habría ocurrido como una apropiación legítima, dadas sus propias circunstancias, fuera de las cuales es imposible comprender los procesos. A la crítica sobre la inmadurez económica de Rusia al momento de la revolución y su propio desarrollo pernicioso en ese sentido, habrá que anteponer las limitaciones propias de lo humano; que sumido en esa circunstancia suya, sólo tiene necesidades urgentes y puntuales, más allá de sus pretensiones transhistóricas, y esa falencia terrible del valor universal de la Razón, que es aparente. De ahí las innúmeras contradicciones que dieron al traste con las sucesivas convocatorias a una Internacional Socialista, empezando por la primera; pero también la inevitabilidad de esas contradicciones, como propias del contexto histórico en que ocurrieron.

Ciertamente, el fracaso del bloque [político] socialista no hizo sino acentuar las contradicciones propias del Capitalismo; que evolucionó a Capitalismo Corporativo, desde el marco del Capitalismo Industrial en que se elaboraron las doctrinas [socialistas] derivadas del Marxismo. La diferencia incide como desenfoque del objeto, si se tiene en cuenta la teoría comptiana de los desarrollos diacrónicos; que no afectaría a los fenómenos sólo por su extensión histórica, sino también —o sobre todo— por la forma distinta en que se extienden como históricos, respondiendo a dinámicas internas [dialécticas] singulares. Al respecto, el título de Fukuyama habría tenido suerte mediática y valor literario [retórico]; pero obvia la premisa misma del concepto marxista de lo histórico, como el ámbito cultural que hace a lo político exclusivamente humano.
El error podría haber estado en la tentación de dejarse llevar por la preponderancia de lo político, y sobrevalorar el problema del reconocimiento; que si bien es cierto que ha alcanzado a alterar las relaciones económicas, no es menos cierto que se debe a una aberración propia de los excesos de lo económico mismo, pero sin perder por ello su naturaleza coyuntural y condicionada.  La base de las determinaciones políticas sigue siendo lo económico, porque es lo único con carácter puramente material; y al respecto, es ingenuo [académico] confundir la eventualidad del problema del ego con la transhistoriedad de los problemas puramente económicos. La tensión de los egos, que obviamente existe, sería sólo una consecuencia del poder político conseguido por las corporaciones; cuando la clase media se ve impedida de crecimiento real [económico], tratando de satisfacer sus necesidades en la imagen… propuesta por las corporaciones. Una vez demostrada la inconsistencia de esta solución, la clase media queda obligada a enfrentar su depauperación creciente; que es lo que la compulsa al reconocimiento de clase como proletariado, al proveer y sostener la estructura toda de la economía, ahora esclavizada al consumo.
Como ejemplo, debería bastar esa evolución del Capitalismo de Industrial a Corporativo; que se daría justamente con el colapso económico del bloque socialista, pero como su versión mejorada y no como su negación. En efecto, el Capitalismo devino en Corporativo por necesidad propia, y se encontraría sumido en una crisis de crecimiento; que es por lo que se acentuarían sus contradicciones internas, en tanto se trata de un ajuste a nuevas circunstancias económicas. La confrontación con el llamado Socialismo Real habría retrasado el proceso de este desarrollo, en que las relaciones económicas pasan a determinarse a nivel corporativo; pero una vez desaparecida la contradicción de ese llamado Socialismo Real, al Capitalismo no le queda más remedio que legislar el crecimiento inevitable de las corporaciones. Estas, a su vez, funcionan como estados virtuales, que impiden con su propio proceso de crecimiento el desarrollo  de toda forma de capitalismo primitivo; cuyo estadio más avanzado es precisamente el industrial, pero como límite de las formas de producción surgidas con el Medioevo.
En este punto habrá que entender que el Capitalismo pase de industrial a corporativo, porque ni siquiera se trata de las formas de producción en sentido estricto; sino de que ya estas tienen que incluir el proceso de comercialización, distinto al de producción y con sus propias necesidades hasta entonces desconocidas. Tal es el caso del capital como necesidad ya inevitable, impuesta a los modos de producción como condicionante; que por los volúmenes que requiere, atenta directamente contra la individuación [atomización] que propugnaba el capitalismo primitivo, organizando —y sometiendo— a las masas en el marco de las corporaciones; como los antiguos imperios, que funcionaban sobre la base corporativa de las instituciones religiosas, y que fueron en definitiva las que dieron forma a las primeras sociedades como capitalistas.

Tal es el caso, como un simple ejemplo, de los servicios sociales, asumidos tradicionalmente por el estado; pero que precisamente tienen que traspasarse a las corporaciones, porque la solución es inevitablemente económica, si depende de la base material creada al efecto.  En este sentido, la contradicción más obvia ha sido la ineficiencia de los programas de asistencia social norteamericanos respecto a los europeos; cuando lo escandaloso es que sean necesarios programas de asistencia social, razón que sustenta al radicalismo conservador norteamericano. Esta contradicción, casi exclusiva de la política norteamericana, es por ello mismo típica y recurrente; pues se refiere a que, en definitiva, son las corporaciones —como proveedoras de bienes y servicios concretos— las que pueden satisfacer la necesidad.
La contradicción de naturaleza y sentido, entre el propósito de las corporaciones y la responsabilidad social, ha de resolverse inevitablemente a favor de estas últimas; pero, también inevitablemente, a expensas de lo político, porque de la provisión de asistencia las corporaciones también derivarán la capacidad ejecutiva propia de los estados, que es lo que las hace estados virtuales. Hasta el momento, esta última contradicción parece insoluble; visto que el estado no tiene la capacidad productiva de las corporaciones, que fue lo que intentó el llamado Socialismo Real; y son las corporaciones, en definitiva, las que proveen esa base material para el desarrollo social, y el estado sólo puede legislar la forma en que lo hacen. En definitiva, la defensa a ultranza del capitalismo no tiene en cuenta que este no es ya moderno sino postmoderno; las dimensiones necesarias a la industria no permiten la atomización de la sociedad, y el estado es incapaz de proveer los capitales que no produce. A la solución de estas contradicciones se dirigiría un Neo-Marxismo, capaz de corregir en forma crítica las asunciones [modernistas] del Marxismo primitivo; pero salvando su funcionalidad como sistematización dirigida al Realismo agotado entre los muros eclesiásticos de la Escolástica. Ese habría sido siempre el problema, la imposibilidad del Realismo de sobreponerse a la especialización epistemológica del Idealismo; y ese conflicto es antiguo, surgido en la magnífica Atenas, en el diálogo que no se dio nunca entre un maestro y su discípulo disidente.

Próximamente: Bases críticas para un Neo Marxismo

Monday, July 2, 2012

Horoscopian: Divagaciones de Leo acerca de la era de Acuario

Pasada la era del Cristianismo, que era Piscis, esta es ya la de Acuario; el signo egoísta por antonomasia, el que se roba Dios [Ganimedes] para dedicarlo a servir el vino con que accede a su propia embriaguez y felicidad. Acuario en su egoísmo está blindado incluso contra la maledicencia provocadora, a la que Leo es débil; porque Leo es egocéntrico pero no hedonista sino si se lo propone, y cuando ninguna de las dos cosas es mala per sé —nada es malo en su esencia sino sólo en su forma. Leo, cuando es un espíritu bien montado, será egocéntrico pero no mezquino ni deshonesto ni abusador; Acuario, a su vez, con su indiferencia admite el desarrollo ajeno, sin caer en la castración del otro que impone la falsa generosidad. En la Era de Acuario, la lección podría consistir en ser lo que se es, incluso banal; que por otra parte es la forma de trascender, aún si se trata de esa banalidad tremenda de creerse trascendente.
La novedad de Acuario como paradigma ético existencial, estribaría en esa aceptación plena de su propia consistencia; sin comprometerla a una aceptación por parte de los demás, que suele ser una de las limitaciones del paradigma de Piscis, conduciéndolo a menudo a la falsedad del mendigo. Con Acuario se es lo que se es, y con eso se restituye el mandato primero del Ser; ese con el que Dios se presentó al mismísimo Moisés, diciéndole Yo soy el que soy para lucirse en su espléndida potencia. Sólo el que es lo que es en sí puede sufrir y gozar, y tiene algo —ese propio Ser suyo— que ofrecer; justo porque lo puede negar, y adquiere el poder adámico de nombrar las cosas… en su posición siquiera relativa de Dios en esplendor.

Sunday, July 1, 2012

La civilización de qué espectáculo

Todo conservador que se respete es por naturaleza crítico con su actualidad, pues eso es lo que lo define como conservador; y semejante perogrullada viene a cuento de la venerable altanería de Mario Vargas Llosa, y el despecho que rezuma con un título como La civilización del espectáculo. ¿Acaso toda civilización no ha sido un espectáculo?, ¿qué hay de nuevo en una crítica de la actualidad?; ese es el punto que lleva a plantearse si el drama verdadero de esta opinión de Vargas Llosa no está en el resabio de quien triunfó demasiado tarde, del último acróbata cuando se encuentra las gradas medio vacías. Vargas Llosa, vale decirlo, es toda una autoridad, y por eso lo que dice importa, pero independientemente de lo que diga; porque lo que importa en él es el cúmulo de referencias de primera mano que puede aportar, y una inteligencia privilegiada para ordenarlas y encontrarles o darles un sentido en ese ordenamiento.

Poniéndolo en perspectiva, la situación de Vargas Llosa es bastante precaria aunque parezca luminosa; como San Agustín cerró la patrística cristiana, el cierra la apoteosis de la Modernidad en literatura, sobre todo en lo que respecta a prestigio político. Vargas Llosa se forma en el mundo de los libros impresos, bastante misterioso para su entorno y aureolado por la fastuosidad de aquellas inteligencias fáusticas; su juventud como escritor conoció el éxito, cuando el éxito tenía sentido y era creíble, y como parte además de un género destinado a figurar en toda historia de la literatura contemporánea. No es poco codearse con honoré de Balzac, Víctor Hugo y Dostoievski, entre otros tantos muchos; no es poco gozar el golpe de adrenalina con que se cruzan las fronteras entre literatura y periodismo, y la escritura funcional es un atrevimiento joven y lleno de belleza; no es poco llegar a ser un clásico entre clásicos, y amonestar la corrupción política desde los pedestales marmóreos de la diosa Razón.
Lo que es triste es ser el último en conseguirlo, porque ya ocurrió el diluvio y se queda poco más o menos como mono de feria; porque resulta que la gente no se interesó más en los misterios literarios, sino que descubrieron que después de todo el misterio no es tan misterioso, y las profanaciones ocurren ya sin cuenta ni sonrojo. Con menos dignidad que San Agustín, Vargas Llosa protesta por el estropicio, como si él no hubiera contribuido al mismo. Ocurrió internet como el meteorito a los dinosaurios, y la gente puede entretenerse con sus propias banalidades en vez de pagar por las ajenas; cambió el mercado del libro, el capitalismo corporativo tiene pérdidas en la industria editorial, y bueno… los Honoris Causa ya son un relajito.

Thursday, June 28, 2012

South Florida Art Center (Miami Beach)

Thursday, June 21, 2012

Una foto, una lección de carácter

Se trata de una foto de Steve McCurry[1], y está bajada de Facebook; es decir, ha soportado todas las gradaciones de pixelaje y formato, y aún se impone por su composición y textura. Lo llamativo es el atrevimiento, que reivindica la naturaleza artística del oficio en su artesanía; una relevancia que no puede evitar la manipulación grosera del advenedizo, sujeto a la recurrencia del B/W para posar de purista. En eta foto, como en muchas otras suyas, se revive la refriega plástica de Forma Vs Color, candente en el traspaso de Velázquez a Goya en la pintura; ahora en una conciliación, obviamente un gesto de benevolencia velazquiana, que condesciende. De cierto prevalece la forma [velazquiana] hasta el punto de reducir el marco a una simple referencia neutra; pero a pesar de esa relevancia, el protagonismo —que es verdaderamente dramático— residiría en ese verde [frío] que centra la masa azafrán [caliente].

En la composición, los pliegues del velo no lo aligeran sino que lo hacen espeso; se confirma la ebullición de la masa, cuyo sentido sin embargo reposa en el solitario y contrastante verde de los ojos.  También en Facebook, Ran Uiller[2] hace investigaciones formales con la fotografía; resalta sus composiciones añadiendo dramatismo con una hipersaturación, que traslada al contraste y la temperatura el manejo del enfoque. Después de todo se trata de artistas y no de meros archiveros, y saben que su objetivo es casual; lo que puede ser lo más importante, que no se trata de una pose payasesca y que por tanto puede desestructurar su objeto, porque es en su forma en que reside su esencia.

Los pretensiosos, sepan o no que no saben, recurren al espiritismo intelectual que los justifique; los otros, los que se interesan y comprenden y aman lo que hacen no necesitan justificarse, y gozan por ello de la libertad de los hijos de Dios. Talento tenemos todos, pero genio sólo unos pocos; cualquier escuela mediocre desarrolla los talentos, pero el genio sólo lo desarrolla la vida, porque no se le puede imitar; el genio es siempre verdadero, porque es el que determina los intereses, y por ende esa forma espectacular en que se realizan —o no— los talentos.

Saturday, June 16, 2012

Una foto de Iván Cañas / Un homenaje a Manuel Granados

El retratado es Manuel Granados, y la foto fue tomada en Trinidad [Cuba] en 1971, en casa del pintor Benito Ortiz; pero lo que llama la atención es la lectura posible, como ficción que se desprende del lente del autor. En primer plano, la risa abierta y franca, que sin embargo reside en los ojos; porque, ese es el detalle, la boca está tapada por un puño semi cerrado en el gesto para apoyar la barbilla. La plasticidad del puño, resaltada por la luz, parece un hallazgo renacentista; que en combinación con la rara dejadez de la otra mano, impone cierta nota dramática, como un [Brecht] extrañamiento.

Manuel Granados era conocido y hasta temido por sus bromas colosales, como un eshu [Elegua] irremisible; el cuerpo adelantado en el mismo gesto es como uno de esos saltos asombrosos de los Diablitos abakuá. La risa, por demás, conecta con la plácida señora del fondo, que es como una reina en la distancia; el encuadre entonces es como un postulado teológico de Ocha, en que Laborní es el esclavo de Oshún, que lo da como su propia gracia protectora. Así esta mujer es en verdad la protagonista, sólo que precedida y anunciada por los ojos brillantes del escritor; que reunido en casa del artista vive en un mundo cerrado y suyo, en el que sirve y es servido, porque todo es funcional y armónico.

Todo arte son dos artes en cada momento, el que ve el artista una vez y el que ven quienes lo miran en cada momento; esta vez resultó un patakín misterioso pero promisorio, una gracia que continúa el gesto —no ya de los actores— del genio que lo intuyó y los dirige con su visión, como un profeta que descifra los designios. Salve, maestro Iván, que haces honor a los dones que te fueron dados; una ocasión para respirar contentos, como es lo propio de los hijos de Dios.

Friday, June 15, 2012

Untitled

Sunday, June 10, 2012

Cuentos negros

Friday, June 8, 2012

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Cuentos negros es una serie de relatos que se recrean en la fantasía, pero en el sentido más puro de esta como representación; desplegando con su imaginario la interpretación de experiencias autobiográficas, pero para resaltar su sentido dramático. No tienen estos relatos valor testimonial entonces, sino sólo la base dramática de esas experiencias; en las que se suceden y superponen tanto la vocación religiosa tardía como el reconocimiento étnico-existencial y los dramas familiares, en un sentido homenaje a los ancestros. A pesar del sentido etno-existencial, estos cuentos no tienen color étnico; sino que reflejan el drama exdistencial a partir de esa singularidad étnica, por su contextualización occidental.

Dos de los cuentos estas dedicados distintamente, a Carlos A. Díaz Barrios y a Emilio Surí Quesada; al primero, en agradecimiento por la comunicación de ese imaginario en un magisterio siempre reconocible; al segundo, porque su irrupción fue así de espectacular como se narra en ese cuento, y por tanto su importancia es casi sacramental, si no puramente mágica.

Ignacio T. Granados

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