Friday, July 26, 2013

¿Campaña por otra Cuba o por la misma? [Bitácora]

Aprovechando el auge de la blogosfera cubana, en el 2010 se organizó la campaña Con todaslas banderas; en la que participé con una reticencia ingenua, pues pensaba que el movimiento era muy apresurado para ser efectivo. La ingenuidad residía en creer que el objetivo de la campaña era llamar la atención sobre la situación política en Cuba, no la creación de cierto protagonismo artificial y egoísta; y ni el escándalo con que se dilapidó esa campaña, ni el que dilapidó la otra más o menos contemporánea de Orlando Zapata Tamayo [OZT] fueron suficientes para que comprendiera el fraude mediático tras estos movimientos. De hecho, durante la campaña misma no faltaron enfrentamientos de esta índole; como el cuestionamiento constante, bajo y básicamente difamatorio del fotógrafo Delio Regueral desde el anonimato de un blog [El cabeza de puerco ilustrado].  El enfrentamiento final con Regueral, alrededor del blog Cuba Inglesa —con el que yo colaboraba en ese entonces— terminaría por destapar el problema de fondo; no tanto por el forcejeo personal sino por la forma burda, obstinada y sobre todo desleal con que comprometió a todo el movimiento y otros blogs en su bajeza.

Desde entonces ha llovido bastante, y la blogosfera cedió su preeminencia a otras redes sociales; pero no cambia la táctica absurda y obstinada de dragar atención sobre el supuesto talento aprovechando la coyuntura política cubana, en una actitud básicamente mezquina; cuya mezquindad radica en el oportunismo que trata de legitimar el talento en la coyuntura antes que a la inversa, haciendo que the whole shit sea desconfiable por completo. De cierto, tras todo este esfuerzo se esconde el intento de legitimar una red cultural alterna a la oficial; lo que es un esfuerzo válido como principio, y que sin dudas ya habría tenido mucho éxito si comprendiendo su naturaleza económica hubiera evitado estos meandros del fraude político de poca monta. Patético además ese tratar de legitimarse a sí mismo dragando la legitimidad de la misma contradicción de lo cubano; sin tener en cuenta que de ese modo lo que se consigue es la deslegitimación del problema por el abuso, antes que ese construirse realmente una personalidad en esta acción pueril de la performance política. Es patético además, ya desde que tratan de hacerlo sobreponiéndose y manipulándose unos a otros, queriendo subordinarse a las personas nada más y nada menos que desde el atomismo de las bitácoras convertidas en seudo revistas; que sólo redundan en el eco del propio ego, porque dependen de lo barato que se vende el ya genérico escritor cubano, desconociendo que las cosas valen lo que cuestan.
Todavía hoy, en plena campaña por una supuesta otra Cuba, campea entre ellos la insolidaridad y el abuso como moneda de cambio; haciéndose los de la vista gorda cuando algo afecta aparentemente sus intereses, sin comprender que esos intereses suyos estarían precisamente en el desarrollo de un mercado abierto y que estimule la franca y leal competencia; que es lo que los haría confiables entre ellos y hasta para ellos mismos, como por cierto acostumbra a pontificar el gurú del neoliberalismo que se gastan en Carlos Alberto Montaner. La filiación demuestra que el problema reside en las raíces torcidas del culturalismo local, al que confluyen los cubanos en sus propias necesidades de catarsis; como si los problemas políticos consistieran en una performance [on stage] y con ella se resolvieran, espejeando la cortedad mental y deshonestidad del gobierno que supuestamente combaten, y al que en realidad sólo imitan.

Tuesday, July 23, 2013

Noticias literarias!

Otra de Realismo Banal, a donde habra ido la imaginacion de los escritores cubanos?

Thursday, July 18, 2013

Narciso

A Vicente Echerry
El Diablo estuvo en mi cama
Como un espejo, era de agua
Y fue a mí mismo al mal
Que acaricié como ajeno;
Fue mi propia boca desdentada
Donde introduje la lengua
Buscando sabe Dios qué venenos
Que ya se empozaban en
Mi propia alma.
Su piel tan blanca y mórbida
Y la mirada de pretendida inteligencia,
Carnosos los labios como el culo
Y poblada la ceja
Cual una amenaza en el horizonte;
No me atrajo con zalemas
Ni fue deferente ni cortés conmigo
Sino como lo busqué soberbio
Enemigo.

Friday, July 12, 2013

El placer prohibido de Andahazi

Por razones de semiología, la literatura hasta la épica clásica [griega] y la tragedia tuvo alcances de reflexión ontológica; una característica que desaparecería al momento de la gran literatura latina con sus novelas pastoriles y su poesía sentimental, aunque no con sus residuos épicos. A esa tradición pertenecen colecciones ya clásicas, como Las mil y una noches y el Decamerón; incluso la Divina Comedia había renunciado a esa comprensión trascendente de la realidad, aun si lo que interesaba de esa realidad era justo su trascendencia. A esta tradición pertenece también la literatura de Federico Andahazi, que hasta rehúye el monumentalismo y se dirige a una relación más inmediata con el conocimiento; un arte de contar historias que lo hace diáfano y directo, completamente funcional y muy entretenido, que es de lo que se trata con contar historias.

Es así que ahora Andahazi trae un Libro de los placeres prohibidos, publicado por el poder editorial que es Planeta; y en el que juega con más de una sorpresa para el despreocupado lector al que se dirige, y que es el circulo amplio de los oidores de historias. Primero, y consciente o no, El libro de los placeres prohibidos es una parodia —incluso puntual— de El nombre de la rosa de Umberto Eco; en el paralelismo yace gran parte de su efecto dramático, aun —hay que repetirlo— si no hubiera sido intencional. El contraste es además divertido y perverso, recreando la religiosidad del ambiente original en los paganos cultos del sexo en un lupanar exquisito; e igual se trata de una pesquisa, desatada por los sucesivos asesinatos de las privilegiadas que logran acceder —en el mismo orden sucesivo— al escondido libro de los arcanos del placer; que en el platonismo intelectualista moderno rechaza la aridez del conocimiento, pero que en la tradición bíblica equivale al mismo justo en su sentido explícito de sexo.

Ese contraste es, encima de todo eso, brillante, si al antagonismo de un monje cascarrabias que esconde el libro, se opone la matrona feliz que lo prodiga; igual que en el primero [Eco] los que accedían al libro lo hacían ilegalmente, mientras que ahora este acceso es iniciático y apoteósico, y tiene que ver con la realización profesional. Los paralelismos incluyen la desmitificación prolija de aquel mundo de los copistas, que debían ser ágrafos; despojándolos del falso romanticismo modernista que los hacia depositarios y transmisores de todo el saber posible en el mundo, y que realmente desconocían. Quizás lo más encandilante de todo eso sea el aire de sacralidad que se insufla al sexo en este libro de Andahazi; como una vindicación plausible, aun si algo forzada, de aquella religiosidad natural de los antiguos. Contrario a Andahazi, Eco [Umberto] gustaba de la literatura monumental y ontologista; pero de otro modo este contraste tan simétrico no habría sido posible, y es como una finta que devuelve el atrevimiento original con Borges, el patrio de Andahazi y maestro de todo monumentalismo.

Thursday, July 11, 2013

¡Urgente!: ¡Federico Andahazi en Miami!

Wednesday, July 3, 2013

Elogio de Norteamérica

Con su lógica simple, el Marxismo de la Lomonosov habría decretado que el Capitalismo puede darse el lujo [hipócrita] de una prensa libre, ya que esta nunca rebasaría el margen que amenazara seriamente a la sociedad; una visión más realista, se asombraría de cómo ese cosmos que es la sociedad puede autorregularse en tanto se retraiga a las relaciones mismas del capital y la producción. En efecto, el Capitalismo es tan insuperable que incluso el llamado Socialismo Real no fue más que su retracción a un diseño corporativo [autoritario]; lo que explicaría no sólo su inoperatividad, sino también esa incapacidad tan suya para la autocorrección a tiempo, en la tan temida crítica. No es extraño entonces que sólo en una sociedad de Capitalismo apoteósico se den esos casos de gargantas profundas; en los que por un motivo u otro, un ciudadano se alza y destapa el escándalo con que el gobierno se excede en sus prerrogativas.

En cualquier otro país, incluso si capitalista, el chivato se destapa a favor del gobierno y contra la ciudadanía; y también en cualquier otro país, incluso si capitalista, los servicios estratégicos están más o menos socializados, y en muchos casos hasta funcionan. La coincidencia se extiende como una simetría, para volver a marcar la excepcionalidad norteamericana; en que la cultura ciudadana es  suficiente para hacer catarsis, en individuos que ni siquiera tienen que organizarse para poner al sistema en crisis. Lo que ha cambiado es lo seguido de los casos, que de Bradley Manning a Snowden  dejaron de ser esporádicos; también, y sadly, que la prensa se haya alineado al gobierno, desdiciendo de aquella función crítica que asumiera en tiempos de ideales y utopías, para dejar claro que tiene sus propios intereses; y que estos no incluyen jugar con el mono ni con la cadena, porque la prensa está para frivolidades y sofocos con el avance de una tecnología que la ahoga sin preguntarse qué tiene que ver ella misma en ese descenso.

Respecto a Snowden, fuera de este hipócrita distanciamiento de la prensa, sus críticos aún tienen argumentos atendibles; pero como principio, generalmente provienen de tradiciones autoritarias y mezquinas con el ciudadano, al que malamente conceden antes que reconocerle algún derecho. Los suspicaces alegan que demoró todo un año —con privilegios— antes de conmover al mundo con su catarsis, que hacia el final se la han vuelto algo teatral; olvidan que pudo vivir otros muchos años con más privilegios aún y sin vivir las tensiones y el sentido de indefensión provocados por esa catarsis; y que eso incluso ha sido lo habitual para los oficiales tras las cortinas de hierro que han dividido al mundo, y que de pronto y por cualquier motivo traicionan toda confianza con la disidencia. Asombra, eso sí, ese precario equilibrio de la protesta de los otros países; que no demuestra el poder omnímodo de los Estados Unidos sino el de los que se esconden en este poder omnímodo de los Estados Unidos. Lo importante quizás sea esa puntualidad con que se dan estos casos en Norteamérica, y no en ningún otro lugar; sólo en Norteamérica, donde único parece que el individuo aún tiene ese poder de su inefabilidad.

Monday, July 1, 2013

Coda al regreso del perfecto idiota



En Miami se ha desarrollado un esperpento impensable, bajo el raro nombre de intelectual de derechas; que bajo la sombrilla de Carlos A. Montaner, pretende una oposición puntual del otro imposible supuesto en el intelectual de izquierdas. Ese maniqueísmo es habitual y recurrente al escolarca Montaner, que fundó una Internacional Liberal que contrapesaría la estrategia intelectual de la Comunista; salvo por esa recurrente dificultad del peso específico, y residiendo la desmesura en esa obsesión por el nominativo, que ya desnuda la falacia en su petición de principio. Es decir, como principio, cualquiera que se llame o reconozca a sí mismo como intelectual es intelectualmente desconfiable, por causa de sus prioridades  y objetivos; ya que intelectual es el trabajo que se hace, sea este de arte o análisis político o científico, pero no el sujeto que lo hace; de modo que la persona es artista o analista o científico, que es lo intelectual, y no a la inversa, salvo que se trate de vanidad de vanidades —todo es vanidad—.

Esa enrevesada sutileza sería la que reconozca a tanto analista como mono de feria y nada más, vistiendo su ego y sus vanidades; en una época por demás en que la relevancia se trafica con sobornos de espacio periodístico, elogios a la gramática funcional y mucha pasarela. Ya en este punto, dilucidada la falsedad del sujeto, puede pasarse al problema de las propiedades; esto es, a ese ser de derechas o de izquierdas, que lejos de toda objetividad es tan sólo como una categorización moral en una pretensión de suprematismo. Aún ahí habrá que reconocer que de los dos emblemas, el de derechas sufre la desventaja de su mimetismo; es decir, esa inconsistencia por la que sólo es una reacción puntual [refleja], en vez de un desarrollo genuino y por ende con algo de intelectual.

En ese sentido, el llamado intelectual de derechas no propone nunca una idea original; se limita más bien a la demostración de la falsedad e inoperatividad de la idea a la que se opone, y de la que entonces adquiere su propio sentido. Lo hace, aún, en una racionalización reductiva que —también en principio— seguiría los pasos del silogismo; en realidad, no sólo la racionalización es reductiva —racionalización al fin— sino que basándose en una reacción será por tanto una elaboración sobre la base de un prejuicio, elaborado artificialmente como juicio. Es decir, si el análisis consistiera en una postulación [relativamente] original —como suele ser el caso de la izquierda en su utopismo crónico— consistiría en un juicio; pero basándose en su contradicción directa y reactiva, su elaboración se dirigirá entonces a justificar la reacción misma, que es por lo que resulta artificial y no naturalmente racional. 

La naturaleza seudointelectual de un argumento así se deberá a ese principio mimético que motiva al sujeto mismo; ya desde que no se reconoce como [primero] artista o analista o científico sino intelectual, y que luego simplemente emula la racionalidad del juicio con la elaboración más o menos argumentada del prejuicio…

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