Saturday, December 16, 2023

Cándido y el pesimismo

El mejor de los mundos posibles es una teoría filosófica de Leibniz, que así se inscribe en la corriente del idealismo trascendental; de hecho, aunque es todavía una filosofía, es de base teológica, explicando en ello su trascendentalismo. La teoría asume que este es el mejor de los mundos posibles, porque siendo obra de Dios no puede ni siquiera ser mediocre; una argumentación de racionalidad directa y simple, y por tanto susceptible de caer en las falacias continuas de la sofística. A ello se debe el escepticismo con que Voltaire se burla de ese optimismo, con el sarcasmo de su novela Cándido; en que el protagonista, bajo el mentorazgo de un leibniziano de burlas, se expone al descalabro continuo en su choque con la realidad.

Sin embargo, no hay que perder de vista que Voltaire es francés, pionero del humanismo racionalista que contrasta con el pragmatismo inglés; que en su exigencia de positividad ignora —como Leibniz— el carácter representacional y por ende extrapositivo del concepto de Dios. Es decir, si Dios —o lo divino— como concepto es una representación sobre la determinación de la realidad, esta es por tanto un orden; que resolviéndose en el equilibrio, por más precario que este sea, resulta siempre de una contradicción de principios opuestos; siendo por tanto no sólo un resultado positivo sino el mejor resultado posible, que en su continuidad es dado como el mundo. Es decir, entendiendo que de esta oposición puede resultar la no existencia del mundo, su propia realidad es un hecho positivo; lo que no tiene nada que ver con las connotaciones morales con que se le asume en el Cándido, que en su sarcasmo se refiere a la candidez como virtud; sino con la consistencia propia de lo real, de lo que es posible extraer una reflexión moral, pero que no la postula por sí mismo.

El otro problema recurrente aquí es el drama mismo del desastre, al que se enfrenta siempre Cándido en su candidez; que como virtud, representa con espontánea eficacia el estado de desconocimiento absoluto del Ser (cándido) respecto a su realidad. Eso no es un silogismo, sino la paradoja por la que la reflexión de Voltaire le habría sobrepasado a él mismo, explicándole su propia contradicción; ya que los tropiezos del Cándido se refieren a su ignorancia sobre estas determinaciones, y no a una naturaleza perversa de la realidad; que bien vista, sería tan absurda como una bondad suya —que le hubiera atribuido Leibniz—, ya que la moral es siempre una cualidad de lo humano.

De hecho nuevamente, habría que entender que Voltaire se mueve en el mundo de la cultura como realidad; y que esa realidad sí poseería esa cualidad moral en cuanto humana, que desconoce lo real por sí mismo. Desde ese punto de vista, el Cándido no tropieza con la realidad sino con su realidad, que es distinta de aquella en el sentido humano; por lo que el burlesco doctor Pangloss sí tendría razón, refiriéndose a la vida como esa capacidad continua para participar de la realidad.

Se sabe además que el concepto de Leibniz no es moral sino matemático, invalidando la burla procaz de Voltaire; y es difícil que Voltaire desconociera esta diferencia, remitiendo su burla a la mera manipulación retórica y el sofisma. Del atractivo de esa procacidad de Voltaire para el magisterio, es que se concluye el apocalipsis de la postmodernidad; como ese fanguero donde cae por última vez el Cándido, empujado por el lápiz artero de su autor al lago de su ignorancia.


Saturday, December 2, 2023

El enigma Morúa, una introducción

El enigma Morúa no se limita a los problemas históricos alrededor de este personaje, sino que va a sus alcances; de ese modo, se trata más bien de un análisis antropológico de las determinaciones históricas de la política en Cuba. Aún en este sentido, tratando a Cuba como el contexto específico en que Morúa se relaciona con Occidente; así que es también una antropología de la cultura occidental, expresada en las contradicciones políticas de su desarrollo.

Por eso, por ejemplo, compara —en apéndices— al desarrollo excepcional que produjo la singularidad política griega; pero no con relación a los últimos procesos políticos de occidente, sino a su paralelo en otra excepcionalidad, africana. De estos contrastes está lleno el libro, como el que propone una comprensión de la historia distinta de la dialéctica; con una introducción a la trialéctica, como propia de la realidad, que sería a su vez la naturaleza de lo histórico.

Es por eso que, a pesar de no ser un libro extenso, da la impresión de ser digresivo, en su expansión temática; con apéndices tan densos —a veces más— que el cuerpo del libro, tratando de desmenuzar sus implicaciones tópicas. En este sentido, puede ser un libro tan difícil como el tema, al que se le dificulta establecer un público propio; ya que postulándose contra la comprensión convencional de la historia, es tan especializado como esa misma convención.

No obstante, esta dificultad es ineludible, incluso si eso significa postponer en el tiempo el impacto de este libro; porque se trata precisamente de otro paso en el desarrollo de un Nuevo Pensamiento Negro, como otra tradición. Especialmente importante en este sentido, trata entonces de corregir el eje antropológico de la cultura nacional; moviéndolo desde su mito fundacional a una comprensión más práctica de estas determinaciones históricas suyas.

Morúa Delgado, en definitiva, fue quien postuló un argumento pragmático y no moral contra la solución autonómica; que así permite un establecimiento más realista de la cultura independentista, y con ello más funcional de estas determinaciones. Es por eso que su importancia es antropológica antes que política, aunque su expresión sea inevitablemente política; y esta a su vez como contradicción, que explica la inestabilidad de la república, conduciendo a su constante implosión.

Otro aspecto interesante de este acercamiento a Morúa, parte de este mismo acercamiento antropológico; que en esa comprensión de la historia, lo sitúa en uno de los extremos trico y no dicotómicos de la contradicción. Los otros dos extremos serían el de Estenoz —ensombreciendo la función angular de Ivonet— y Juan Gualberto Gómez; y más allá de ellos, las de Fidel Castro y Toussaint L’Overture, estrechando al Caribe y desplazando la centralidad de Martí.

Se trata por tanto de una visión compleja, de un fenómeno que es ya muy complejo, sin reducirlo en sus determinaciones; y de ahí su contradicción, de rehuir la especialización convencional, pero con la suya propia, como emergente. Su índice de lecturas complementarias, aparte de la bibliografía directa, es igual de aleatoria y contradictoria; pero imponiendo en ello su propio objeto, en la determinación trascendente de lo real y su comprensión.

Esto es lo que lo hace a este libro tan sumamente complejo, en esa centralidad funcional de Morúa Delgado; como un tema esquivo en las discusiones actuales sobre historia y política, que además se extiende ahora a la filosofía. De ahí la función cardinal de esos apéndices sobre las inconsistencias de Hegel, en relación con la dialéctica; y que parten de su misma contradicción acerca del Dasein, del que él mismo carecía, dada su hiper especialización cultural.

Esta es la contradicción corregible por la cultura negra en su emergencia, pero distanciándose de toda convencionalidad; siquiera atravesando ese espeso matorral del verdadero cimarronaje, fuera del ámbito doméstico de la academia. Por eso este acercamiento pretende solucionar el llamado problema negro, pero deshaciendo su artificialidad; que es por lo que esta personalidad de Morúa Delgado es tan central en la historia de Cuba, como su corrección capital.

Esta edición está acompañada por la de el Ensayo político del mismo Morúa, y del que se extrae su antropología; como esa comprensión de las determinaciones ontológicas de lo cubano, en la base de una verdadera tradición nacional de pensamiento. Con el subtítulo de Cuba o la raza de color, este ensayo de Morúa es una de sus fuentes más y peor citadas; con lecturas sesgadas, que disuelven en datos puntuales el alcance de su sistematización tan original del problema racial.


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