Principios físicos del Realismo Trascendental II
Cuando la Relatividad calcula la gravedad entre
partículas a una distancia de cero, las ecuaciones se dividen por cero; que es
lo que produce infinitos absurdos, como singularidades, y significa que el
tejido espacio-temporal se rompe. La teoría de cuerdas reconciliaría ambas perspectivas,
precisamente eliminando el punto dado que es la partícula; pues al sustituir ese
punto por una cuerda unidimensional, la interacción ya no ocurre en un punto de
dimensión cero; sino que las cuerdas interactúan esparciéndose, en una región
del espacio-tiempo, que elimina los infinitos de las ecuaciones. Esto permite
que la gravedad —que es el problema de la Relatividad— funcione perfectamente a
escala cuántica; la onda —el patrón de vibración de la cuerda— es lo primario,
la partícula es solo su apariencia macroscópica.
La percepción es así una interacción efectiva, en la que ese fotón enviado
para medir altera todo ese complejo; forzando a la cuerda a transferir una
cantidad fija de energía, en un punto y momento específicos. Ese intercambio de
energía, localizado y puntual, es lo que los instrumentos registran y se
entiende como partícula; que no es por tanto un objeto rígido, que está ahí y
es susceptible de ser visto, sino que es esa interacción física.
En esta perspectiva, de lo real como tejido de cuerdas percibidas como partículas, la Relatividad se vuelve natural[3]; y de hecho, uno de los mayores triunfos de la teoría de cuerdas es que los físicos no forzaran la gravedad en sus ecuaciones. Esto resalta la naturaleza epistemológica del problema, ya que la historia es una secuencia infinita de probabilidades; que en tanto formales se realizan o no, según el conjunto específico de determinaciones puntuales a las que responden.
[1] . El ejemplo se refiere a un agujero
negro de cinco dimensiones, que puede ser percibido en una zona fronteriza de
cuatro; por lo que el modelo es más complejo que una simple ilustración, y aún
se mantiene en el ámbito de la teoría matemática.
[2] . Esta es la base del probabilismo
realista
[3] . Alude al descubrimiento del gravitón de
Einstein, en los cálculos matemáticos de Joël Scherk, John H. Schwarz y Tamiaki
Yoneya; cuando en forma parcialmente independiente tropezaron con problemas en
el cálculo de la energía nuclear fuerte. El problema eventualmente los llevó a
replantearse la ecuación desde otra perspectiva, revelando su naturaleza
epistemológica y no efectiva. Cf: Dual Models for Nonhadrons, J.
SCHERK and JOHN H. SCHWARZ California Institute of Technology, Pasadena, 1974.










