Friday, March 20, 2026

Ikines y Chamalongos

En Osha, las historias o patakíes no son para tomar partido por uno u otro orisha, que de echo no lo necesita; sino sólo para explicar dinámicas en que se realiza la realidad, que es siempre puntual, y a eso remiten su significado. Eso lo sabe cualquier santero, que no acude a consulta para saber si tiene razón, sino cómo resolver un problema; y que por eso no toma partido —¡Dios lo libre!— en la historia que le cuentan, sino que sólo trata de entenderla.

Eso sin embargo lo desconoce el folclorista, que va dando lecciones de la sabiduría popular, con la suya libresca; y que curiosamente es blanco o educado por blancos, en esa naturaleza informada y no experiencial de su conocimiento. En esto sobresale el cuidado folklore cubano, institucionalizado en su representación del pueblo, pero por intelectuales; que así dictan al pueblo qué es lo popular, para que pueda mantener su identidad, cuidada en el folklore.

Curioso que, tratándose de una élite intelectual, esta es también blanca o formada por blancos en esa intelectualidad; de modo que siempre se trata también de una representación, no de una participación directa de esa clase popular. Además, como en eso sobresale el folklore cubano, también sobresale su insistencia en doblar la historia origina; que ahora tiene un sentido revolucionario, impuesto por ese elitismo blanco, incluso si blackfaced en su representación.

Eso se refiere al tratamiento revolucionario de los patakíes, en que indefectiblemente Shangó es vencido por Oggún; que resalta no porque en los originales sea siempre a la inversa, sino porque a veces sí y a veces no, como la vida. La peculiaridad estribaría en ese simbolismo atributivo, que hace a los orishas representaciones ideológicas; no proyecciones formales sobre las dinámicas en que se realiza lo real, sino ideas en función moral sobre eso real; como unas determinaciones así políticas, y en esto superpuestas a la función ontológica original, como culturales.

Ningún santero en su sano juicio se atrevería a semejante sacrilegio, que no es contra un dogma sino algo peor; porque es la soberbia que niega la determinación propia de lo real, como morfodinámica, con la humana. Bien visto, eso es hasta un patakí, en que Shangó pierde el poder jugando con el rayo, que da el fuego y con este la vida; encaminándose a la muerte por suicidio —de su propia mano—, por esa soberbia prometeica de cara pálida.

El problema es que el cuidado del folklore —en general y no sólo el cubano— es ilustrado e intelectualista, histórico; busca la identidad, pero no como órgano de realización existencial, sino legitimidad en la trascendencia histórica. Por eso, su comprensión de lo real es dialéctica, desconociendo que la voluntad de Shangó se cumple en Oggún; no paradójica sino trialécticamente, en la tensión en que lo real se realiza como Acto, actualizando su Potencia. Igual, por ejemplo, la naturaleza de Oggún la cumple la voluntad de Shangó, como el reverso de la misma forma; que es lo que revelan ikines y chamalongos, según la cara que muestren cuando saltan, recitando el patakí.

Este es entonces el problema de la politización de lo religioso, en ese recurso ya manudo por político de la identidad; que pierde sentido en su imposibilidad misma, porque toda continuidad posible ha sido rota en sus redeterminaciones. De cierto, las religiones afroatlánticas son de ascendencia africana, pero ya no africanas en esa africanidad atlántica; porque esa extensión del océano traicionero y misterioso a jugado su redeterminación, de lo económico a lo político.

El secreto de Osa —y el Voudu, y el Myal, y el Obea, y el Candomble— sigue así intacto, como el canto que lo expresa; porque se ha perdido en la traducción, que reduce a formalismo simbólico lo que es dinámica de la energía vital. En eso reside la morfodinámica, que no por gusto ocurre como desubstancialización de lo físico en su naturaleza; para resolverse desde esa axialidad de la cultura como cultura, con sentido político pero propio, en su expresión. Por supuesto, habrá que agradecer a esos blancos y blackfaced el archivismo, con el que preservaron formas huecas; porque eso las resubstancia, en una nueva comprensión de lo real, que restaure las funciones básicas de lo real.

Wednesday, January 21, 2026

Yadira Alvarez Betancourt, al oeste del sol y otros cuentos

Las historias de Yadira Álvarez Betancourt se mueven en el ámbito de la ciencia ficción, pero sin limitarse a las cuestiones del desarrollo tecnológico; antes bien se interesan en temas recurrentes de la fantasía heroica, a través de los cuales se observa la más inmediata realidad. En este libro se encuentran sintetizadas todas las texturas de esa tradición de la literatura fantástica, pero con más madurez incluso; ya que se trata siempre de una representación de la realidad y no de su figuración gratuita, llegando al planteamiento de verdaderos dramas existenciales. En ese sentido, estos cuentos de Yadira son sin dudas una superación de la madurez que ya significó un ícono como Daína Chaviano en la ciencia ficción cubana; recogiendo el guante de la imaginería crítica con que Ray Bradbury se enfrentó a la decadencia de Occidente, sin caer en la alegría recurrente de Tolkien.   

Estos dramas que plantea Yadira son duros y recuerdan en ello los valores reflexivos —no discursivos— de la literatura; que justo por su desgaste ceden ante nuevos soportes como las ciencias, sin haber explotado todo su potencial en la comprensión del universo. Quizás por su formación al margen de los círculos habituales, lo cierto es que Betancourt nos ofrece un aire extrañamente nuevo; como si de pronto volviéramos a estar ante aquellos esplendores, que comenzaron a extinguirse con la segunda mitad del siglo XX pero que aquí nos gritan su pertinencia.

Monday, December 22, 2025

Elogio de Bookish & Co.

Un absurdo mítico de la cultura postmoderna en Cuba, sería la unidad estética y no afectiva de los grupos literarios; que explica sin embargo la hipocresía y fanatismo ideológico que la permea, ocultando el simple afán de protagonismo. Por eso, la exportación de su colonia disidente a Miami no podría desarrollarse, reproduciendo a la revolucionaria; sólo que más patéticamente, por el déficit institucional, que la rebaja al calco envidioso de su nemesis política

Está es la gracia de Bookish & Co., superando en el esnobisno la desgracia de tanta mediocridad; primero, al descentrar de Miami la literatura disidente, permitiéndole superar esta determinación política. Hasta Bookish, y justo por su centro miamense, la cultura cubana se limitaba a esa seudo institucionalidad; que era fácil de disrumpir, con un par de manipulaciones, justo por ese patetismo en que languidecía; gracias a su naturaleza común con la revolución que criticaba, con el cambio introducido por la generación del Mariel.

Obsérvese cómo esa generación reprodujo los vicios de esa institucionalidad, derrochando el capital que heredó; hasta el punto de barrer con la emergencia original de su cultura, dependiendo de subvenciones y patrocinios. Hasta el arribo de esa generación, Miami pudo desarrollar su red económica, expresada en el arte con sus teatros y editoras; pero en franca declinación desde entonces, junto al resto de esa misma red, ya debilitada como la cubana misma.

Cuba culpa al embargo norteamericano de su subdesarrollo, y su exilio literario culpa al bloqueo liberal del suyo; y esa es la maldición superada por la relativa juventud de Bookish & Co., sobreponiéndose a toda manipulación. Por supuesto, eso hace a ese grupo incomprensible en su impenetrabilidad, pero para eso sirve el esnobisno; que lo libera de esa presión hipócrita con que se la trata de manipular, dejando al lobo que salive con sus dientes rotos.

Ejemplo de está suficiencia es su celebración del culto lezamista, con una festividad desigual y en ello inconvencional; que los reune entre ellos como lo que son, la floración más auténtica de la cultura cubana en su disidencia y exilio verdaderos. Sería una pena que tanta suficiencia se dejará presionar por la envidia vigilante, que no le perdona la gracia; pues eso la sometería a la determinación del revolucionarismo, subrepticio y mediocre, sin resplandecer en su fabulosa individualidad.

  ©Template by Dicas Blogger.

TOPO