Tuesday, June 16, 2026

La flecha del tiempo I

Si el tiempo es un efecto de la curva del espacio, entonces su movimiento adelante no es necesariamente recto; sino que bien puede ser orbital, con una trayectoria que posible y eventualmente se superponga a sí misma; o que hasta que se cruce consigo misma, dependiendo otras variables —no descartables por incomprensibles— en esa curva original. Como principio, eso desplazaría el problema de la flecha del tiempo, de una visión lineal (vectorial) a una topológica; aceptando que el tiempo no es una entidad independiente, sino una dimensión intrínsecamente ligada a la geometría del espacio; de modo que su flujo queda condicionado por la arquitectura de esa curva en sus variables, no una consistencia propia.

En la relatividad, los objetos siguen geodésicas, que son las trayectorias más rectas posibles en un espacio curvo; si el espacio-tiempo tiene una curvatura intrínseca, lo que se percibe como una línea recta podría ser, a gran escala, un arco. Si la curva es cerrada, esa flecha del tiempo no apuntaría hacia el infinito, sino que describe una trayectoria orbital; y si la trayectoria es orbital, se abren escenarios físicos no clásicos, racionales y predecibles, sino extraños y flexibles.

Uno de estos sería la Superposición o Recurrencia, en que el tiempo vuelve a pasar por las mismas coordenadas; no necesariamente como un retorno místico, sino en una propiedad por la dimensión se cierra sobre sí misma. Otro de estos sería el cruce (Nodos), en que la curva no es un círculo perfecto sino una espiral o un nudo complejo; permitiendo que eventos en puntos distantes de la línea temporal, estén físicamente cerca en el tejido del espacio; permitiendo transferencias de energía o información —en la dinámica de los gusanos—, sin recorrer toda la órbita.

Para que esa flecha se cruce o se superponga, necesitaría una configuración de momentum, que comprima la curva; lo que ya se explora teóricamente, con el fenómeno de las ilustradoramente llamadas curvas Temporales Cerradas (CTC). El hecho de que aún no se las haya detectado, no significa que la geometría del universo no las permita; al menos en escalas que aún resulten incomprensibles, como las de dimensiones extra, o en condiciones extremas de gravedad.

En esa lógica, la flecha no sería un proyectil en el vacío, sino más bien un satélite atrapado en la geometría de lo real; encajando el concepto de entropía en que, si el movimiento es orbital y se superpone, el desorden tendría que reiniciarse; explicando la transición de la tercera ley o condición de la termodinámica a la primera, en su misma superposición. Esto significaría una doble configuración de lo real como momentum, añadiendo singularidad al fenómeno concreto; ya que se trataría de una doble entropía, no coordinada (diacrónica) entre sí, afectando la coherencia de este.

Con esa segunda transición de la tercera a la primera condición[1], se describe una termodinámica de dos tiempos; como un doble bucle, que explica por qué la circularidad no rompe la física local, borrando mágicamente la entropía. En la termodinámica convencional, el camino pasa de la conservación a la disipación, y de ahí al reposo absoluto; es un viaje de una dirección, que es lo que da la lógica convencional —como atribución de consistencia— al tiempo. Sin embargo, una segunda transición de la tercera a la primera condición o ley, obliga al sistema a reiniciarse; como consecuencia, el proceso entrópico se multiplica, ya que la energía disipada no se pierde en el ambiente; sino que se utiliza como el combustible de torsión, forzando a los átomos a reorganizarse en el caos originario.

Bajo esta lógica la termodinámica ya no es lineal, sino un motor de combustión temporal, con dos zonas de fricción; la contradicción con la termodinámica local se disuelve, porque el sistema sí registra el proceso entrópico efectivo[2]; pero lo registra como una pérdida de fidelidad en el fenómeno local concreto en que se realiza fenoménicamente. De hecho, sería por esta continuidad que la realidad es una estructura en estado de reinicio perpetuo, como dinámica; si de hecho la energía y la información ni se crean ni se destruyen, sino que son percibidos como una flecha de tiempo; pero por observadores que participan del fenómeno mismo, y cuyo valor por tanto es convencional y sin consistencia propia.



[1] Es decir, del colapso del cero absoluto de vuelta a la conservación de la energía.

[2] De hecho, ya no se trata de un principio como abstracción convencional (entropía), sino de un proceso fenoménico.


Monday, June 8, 2026

De la exposición en Facebook

Cuando la enemistad de Heriberto Hernández (EPD), irracional y absurda como toda otra, él devino objeto de burla; pues en su prisa por restregarle a todos su éxito, no aprendió a leer sus estadísticas y establecer prioridades. Incluso como principio, un alto volumen que no se traduce en ventas es inútil, y uno bajo que sí lo hace es mucho mejor; y aun así, hay personas que, por no están dispuestas a pagar a 75 centavos el dólar, sino sólo a veinticinco.

Pra esas personas eso es riqueza, prosperidad y poder suficiente para justificarles la vida, que debe ser plena; y en esos términos, qué queda por agradecer de una exposición amplia pero vacía e improductiva, un boost al ego. Ese es el problema de esta gente, a la que es imposible tomar en serio, incluso si eventualmente te elogia; primero, porque ese elogio es parcial, además de vacío, y sobre todo condicionado por el irrespeto y la descalificación.

¡Y ese idiota pretendió alguna vez envolverme en un debate, sin antes hacérseme interesante!

Como se observa, mi índice de visitas no es bajo, y mejor aún, es fluido y constante, produciendo ventas orgánicas; fluctuando entre 1 y cuatro libros mensuales, con picos como este de 11, y alguno de hasta diecisiete. Y que conste, de estos once sólo tres fueron de esas bestias ensañosas, que son como buitres vueltos de pronto a la carne fresca. Como número, sobre todo por la constancia, eso es mejor comportamiento que el de muchos que te restriegan su éxito; teniendo en cuenta que la prioridad aquí son los libros y no el amarillismo seudo intelectual, o la falsa espiritualidad de Sandor Vega.

No se trata de predicar la pobreza, sino del poder de elección, incluso si parte de alguna deformación temprana; pues uno no puede fajarse con uno mismo, sino apenas hacerse la vida lo mejor posible, por sobre la estupidez ajena. La diferencia estriba en que no todo el mundo vive de los complejos cubanos, con sus ansiedades de período especial; sino que algunos se centran en su trabajo y no el ajeno, como una comprensión paulatina del mundo.

Nada de eso es necesariamente comprensible para todo el mundo, pero cada loco con su tema, y tampoco es necesario; pero es divertido que a algunas personas no les alcanza obviamente lo mucho que ganan, y tengan que andar baboseándote. Hacia el 2006 o 2008, un próspero comerciante me tiró su auto encima en la avenida 37, porque no podía con mi mediocridad; así que si estos brutos piensan que son lo peor que me haya encontrado, tienen zapatos muy grandes que calzar.

Saturday, June 6, 2026

De la crítica de sistemas filosóficos

No es extraño que no abunden reseñas críticas de sistemas filosóficos completos, pues la lectura es siempre parcial; puede tener sentido para un creador de contenido —esa superficialidad—, pero nada más allá de eso. El error -proviene del vicio consumista, que otorga su falta estabilidad al capitalismo en su fase corporativa; en la que nadie integra la lista de invitados sino la del menú, con el incentivo bien administrado del cash back.

Nada de eso sin embargo es la cultura, en su función onto-antropológica, sino que apenas es su expresión política; pero funciona en estos parámetros del arte contemporáneo, creando la ilusión de reflexión profunda, pero sólo eso. En ese sentido, es engañosa la creencia de que una mayor visibilidad se traduce en una mayor efectividad y alcance; pues esas cifras astronómicas son de gente inapetente y desinteresada, que sólo sirven al creador de contenido.

No que eso sea ilegítimo, sino que sólo aporta ruido, como el de la ménade corriendo a poner las cosas en su sitio; igual nada de eso es importante, pues se trata de esa misma superficialidad que disuelve a Occidente en su estructura. De rodas formas, nadie esperaría que un simple creador de contenido comprenda tan complejos temas; de igual modo que no lo esperaría de una ménade llorona, que corre a los pies de su pimp cuando le contestan.

A los locos se les deja con sus locuras, y uno se mantiene parte de sus dimes y diretes, contemplando la belleza; porque en su armonía trascendente y extraña, la realidad no se detiene por un par de llorones come candela. La sola idea de intentar una reseña de textos obscuros en dos días o semana y media, es escandalosa por lo absurda; invalidando la crítica por su falta de objetividad, que sólo llega con la calma de la ponderación… y cierta honestidad.

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