El exceso de Pitágoras IV
Se trata por tanto de una tensión política, entre el crecimiento comercial
de Atenas y la estructura de Micenas; cuando esta es el remanente que proviene
de la era arcaica, de la que emerge Atenas con su insubordinación de Creta. Por
tanto, los ritos de Eleusis tienen un carácter popular, incluso si regulado por
una clase especializada en el sacerdocio; que no puede detener la potenciación
económica del individuo en el mercantilismo ateniense, proyectado hacia la
Magna Grecia.
El Orfismo es así una amalgama, que de hecho reorganiza el mito de Dionisio
Zagreo con elementos egipcios; frente a los más directamente babilonios del
pitagorismo, pero compartiendo ese origen y naturaleza orientales; más
orgánicos aún en el orfismo, ya que no descontextualiza esos elementos, como la
seudo religiosidad pitagórica. Entre esos elementos egipcios, destacaría el
despedazamiento de Dionisios por los titanes, como el de Osiris por Set; que de
hecho recuerda el del mismo Orfeo por las ménades, indicando que el mito no proviene
necesariamente de Egipto; pero aprovecha esta convergencia de elementos comunes,
viabilizando el sentido salvífico que sí es egipcio.
La convergencia de desarrollos diacrónicos, como el orfismo y el
pitagorismo, ilustraría esta determinación común; diferenciados en sus
respectivos elitismo y seudo elitismo, que en ambos casos termina en una
especialización religiosa. No obstante, sí habría destacar el origen popular
del orfismo, como reacción al pragmatismo mercantilista ateniense; en una
suerte de cultura revolucionaria, a la que respondía también Pitágoras en su
propio determinismo político.
Esto probaría incluso que Pitágoras apuntaba a una intuición sobre la
estructuralidad del cosmos, sólo que descontextualizada; que igual descaracteriza
aún la función ontológica de las categorías mistéricas, en un sentido moral y
político. En este sentido, por ejemplo, el concepto de Ubuntu en el cosmograma
congo, suele reducirse a su aspecto político; en la subordinación total del
individuo a la comunidad, tal y como la armonía pitagórica, sin su carácter
potestativo.




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