Showing posts with label LMOC. Show all posts
Showing posts with label LMOC. Show all posts

Saturday, March 8, 2025

Digresiones de lo negro en Cuba II

En la negritud de sus culturas, Haití y Cuba comparten elementos más profundos que el símbolo del tocororo (Caco); que abanderara el levantamiento contra la intervención estadounidense, hasta el sacrificio de Charlemagne Péralte. Más grave que esa coincidencia, serían las proyecciones paralelas del Vudú-Masón y la Sociedad Abakuá en sus culturas; como infraestructuras en función de emergencia, que sostienen a la sociedad en sus conflictos político-existenciales.

Sólo que en el caso haitiano, el elemento masón alcanzaría a distorsionar esta capacidad de la religiosidad vudú; torciéndolo en esa emergencia, para mantener la misma tensión occidental contra la cultura, como política. Eso lo demostrarían las tempranas crisis de la república de Boyer, conduciendo al país al entramado norteamericano; mientras —con menos suerte— la reluctancia imperial de Desalines a Christopher, preparaba la alternativa negrista de Duvalier.

Ese no es el caso cubano, incluso si eventualmente —nadie sabe— lo masón y lo abakuá se abrazan en secreto; pues la super religión cubana, que superpone funciones en la práctica, permite este tipo de extraña comunicación. Esta superposición, de darse como en los otros casos, no llegaría a fundirlos en esa función cultural de Haití y el Vudú; dada la marginalidad, en que lo masón no ofrece ventajas políticas a lo abakuá, y no puede por tanto corromperlo.

Eso quizás se deba a la fundación tardía del abakuá (1830),como alternativa social del negro cubano en su precariedad; no atractivo —en esta naturaleza popular— al ilustracionismo masón, que en Cuba es afrancesado pero no francés. La iniciativa corre así por cuenta de la ilustración negra —no la blanca—, que puede hacer sus adecuaciones y condicionamientos; creando su emergencia en la realidad crítica de sus propias diatribas, como un universo referencial propio y singular.

Esto sería lo que salve al cosmos negro —como hermenéutica— en el abakuá, como el vudú campesino en Haití; que lejos de los centros metropolitanos, escapa a esa influencia idealismo que permea a lo masón, en su practicidad. Pero por lo mismo, esto traspasa esa facultad del Vudú masón haitiano al abakuá en Cuba, que reside en esa marginalidad; no en el convencionalismo, por el que la masonería mantiene el determinismo político sobre la cultura, como muestra el vudú campesino haitiano.

Esta es la dinámica tras la doblez política de la cultura cubana, más que el racismo del Capitán General O’Donnell; porque más allá de su estrategia puntual, el racismo cubano es mimético, propio de su burguesía pronorteamericana. La Negritud cubana, con su dificultad peculiar, tiene así el excepcionalismo de su propia naturaleza cultural como política; que le permite cerrar el ciclo de la Modernidad, en una síntesis de sus determinaciones trico y no dicotómicas, como trialéctica.

A esa dinámica responde la menor, de la dicotomía entre Morúa Delgado y Juan Gualberto Gómez, en la república; adensando el elemento tricotómico de la realidad, más allá de la simplificación dialéctica de su trascendentalismo histórico. Ese habría sido el error de Estenoz, arrastrando a Ivonet en la misma guerra que compartieron con Morúa y Gómez (1906); escindiéndose en esa función trascendentalista —pero no trascendental— de lo histórico, sin la base real de su inmanencia.

A esta base real de lo inmanente, sería a lo que se refiera esa contradicción de Morúa y Gómez, como dialéctica; que es eficiente, pero en la medida en que se da como el tercer elemento (trialéctico) en esa determinación, como transhistórico. El gesto inaugural —en tanto negro— correrá por cuenta de Gómez, garantizando que la igualdad no significa africanización.

El problema es que eso se ha enfrentado sólo desde una perspectiva política de la historia, que excluye lo cultural; dando lugar a las contradicciones patentes de esa expresión política, que no recoge el carácter mestizo de la cultura. De ahí que el proceso de negrización haya sido subrepticio, dándose en el espacio propio de la clase popular; con la preservación del cosmos —epistémico existencial— de la cultura negra, justo esa marginalidad política de lo abakuá.

Thursday, October 27, 2022

Necrofilia de la UNEAC en la Comisión Aponte

Al velorio del dramaturgo Eugenio Hernández Espinoza no asistió una representación de la UNEAC; tampoco de la famosa comisión Aponte, que se supone que rescata y resalta los valores de los negros en Cuba. El vacío, no importan las causas, destaca la vaciedad de los esfuerzos políticos, en tanto retóricos; si de verdad esos organismos fueran representativos, habrían corrido con el evento mismo, no ya su asistencia.

Ahora lamentarán el error, no por lo que significa, sino por haber dado argumentos al “enemigo”; como si un negro que habla de negros fuera un enemigo, y no el que se presta para esos manejos, que son siempre de blancos. Que la UNEAC evidencie su naturaleza de esta forma, no es extraño, está en esa naturaleza suya; pero que lo haga la Comisión Aponte, erigida para corregir estas falencias, ya es el colmo de la desidia.

Después de esto pueden seguir con lo del interés humanista, o la autenticidad de su negrofilia; igual nadie les va a creer, como nadie le cree desde hace mucho, que esto es ni para denuncia. Esto es sólo para recordarles la inconsistencia, que hace comprensible sus constantes manipulaciones; como esa de Zurbano recreándose en la maternidad de Georgina Herrera, para burlarla en su misma muerte.


Wednesday, April 6, 2022

El drama hermenéutico en la poética negra de Georgina Herrera

Ver en YouTube
Es importante rescatar la poesía de Georgina Herrera del marasmo de su circunstancia, por lo que postula; y que en su caso, se trata del valor hermenéutico de la cosmología africana, y por ende sus implicaciones ontológicas; como corrección funcional de los excesos de la misma tradición occidental, que explican su decadencia. Georgina Herrera no es filósofa ni tiene pretensiones filosóficas, pero sí el alcance propio de la poesía; en tanto ella misma se produce en esa apoteosis del arte moderno, que suple su carácter analógico como comprensión suficiente de las determinaciones trascendentes de la realidad.

Su poética, no obstante, es contraria a la tradición, abocada a la decadencia moderna, como el resto de Occidente; esto puede deberse a su origen, en el segmento marginal de la sociedad cubana que son los negros pobres; pero la cultura cubana es pródiga en negros pobres, incluso poetas, que se abocan como el resto a esa decadencia. Lo diferente no es entonces la marginalidad, sino la peculiaridad con que esta se desarrolla en sentido contrario; no en dirección a las convenciones tradicionales, como el cultísimo Gastón Baquero o el colorista y político Nicolás Guillén; sino hacia una identidad escandalosamente africana, que asume como su naturaleza propia, y desde la cual se proyecta.

Leer artículo
Esto es importante, porque esa identidad africana suya se manifiesta cuando aún no era glamoroso ser negro; es cierto que ya el Movimiento de la Negritud era una referencia incluso clásica, pero eso no repercutía al interior de Cuba. Más interesante aún, esta identidad emerge paulatinamente, inserta en el conjunto de su otra poesía; adquiriendo ese valor existencial que la aleja de lo político, para establecerla como referente ontológico, en tanto reflexivo.

Es ahí que su poesía entra en el proceso de renovación, aún si todavía imperceptible, de la cultura occidental; con esa lateralidad de la cosmología africana respecto a la occidental, en tanto ambas son soluciones distintas del problema óntico. Como la base en decadencia y a renovar, la tradición occidental parte del espectro hermenéutico judeo cristiano; y en este, el Ser (Adam) se resuelve por su sobreposición inteligente (cultura) a las determinaciones naturales de la realidad; pero a costa de una racionalización en la economía (Eva), que excluye su sentido propio (Laila), volviéndolo compulsivo.

Ver en Kindle
Esa cosmología judeo cristiana introduce el conflicto de materia y espíritu, y con ello la dualidad como referente; mientras la africana desconoce esta separación, y comprende la determinación de lo real en su misma naturaleza. En esta perspectiva, Georgina Herrera se asume como Yemallá —la madre del mundo—, y es en ello la naturaleza; en la que se realiza la realidad, reflexionando sobre sí misma, en ese alcance trascendente del valor analógico.

En esta ontología, Shangó es la vida que nace directamente de Obatalá como Potencia del Ser posible; y así es el mismo conflicto de la Trinidad del dogma cristiano, que siendo cristológico, se refiere a la encarnación del Hijo en la naturaleza, con las figuras equivalentes de María y Yemallá. La diferencia estriba en que esa naturaleza está subordinada en el caso de María, por toda la tradición anterior; pero no en Yemallá, que retiene sus facultades, incluso si entra en contradicción con sus propias determinaciones.

Ver en Kindle
Entre esas determinaciones, Yemallá retiene su sentido de tierra yerma, fertilizada por la adopción de Shangó; a partir del cual tiene a Oggún, como concreción de todas las posibilidades, aportadas por el primero y con sus propios conflictos entre sí. Es en este punto que, incluso sí intuitivo, el distanciamiento político de Georgina Herrera tiene valor político; pero no discursivo e inmediato (simbólico) sino trascendente, coincidiendo con W.E.B. Du Bois en su enseñanza estética.

En Du Bois hay que separar todavía el polvo de la paja, porque él sí es discursivo y ve una función política inmediata en el arte; pero más allá de esto —aceptando que es una opción personal—, él ve en el arte la presencia misma del artista, y con ello la ampliación del mercado, también reflexivamente. No obstante, se trata de un tenso equilibrio, en que esta presencia negra puede ser sobrepasada por esa misma decadencia; a la que no podría entonces renovar, comunicándole sus propios referentes, corrompida por esta.


Sunday, April 3, 2022

Marooning, el cimarronaje en la apoteosis estética de Georgina Herrera

Siempre rebelde es la traducción al español de Always rebellious, el nombre en inglés de Cimarroneando; imposible saber por qué el título tiene esa innecesaria complejidad simbolista, y no la sonoridad del término exacto. En cualquier caso, es un libro que rompe con la poética de Georgina Herrera, incluso si su propia madurez derivaba en esa dirección; porque se trataba de un proceso, pero como un estado superpuesto, en que ella danzaba con su circunstancia, ya en la vejez y el retiro.

Eso es importante, porque se trata del viraje más drástico en su vida, que implicaba cierta irrelevancia profesional; como un obstáculo irremontable, para una persona que perdía el centro de su vida como dramaturga de radio. Eso, en medio de la crisis de la última década del siglo XX cubano, le habría abierto las puertas de la identidad; en una jugada que se prestaba de paso al mercantilismo académico norteamericano, en su tráfico de negritudes y populismos sociológicos.

Como singularidad, este era un caso consecuente, porque no era discursivo sino de profundo sentido existencial; no importa si complementado por el afán de exotismo folclórico de los blancos académicos, en su búsqueda de buenos salvajes. Se trataba del tráfico de los espejitos del favor institucional, por el dorado de una expresión auténtica; legitimada por su extracción humilde para el énfasis, y las propias necesidades y urgencias a satisfacer.

El núcleo de la poética está a salvo de esa circunstancia, y comunica otra legitimación  a ese desarrollo; pero esta propiciada por esa sed de mercados indígenas, en el populismo liberal al uso. Hay que trabajar entonces, para separar aquí el polvo de la paja, sobre todo cuando a veces el polvo es paja y viceversa; porque el cinismo de la transacción viabiliza la expresión pura, y la refuerza hasta con sus vicios de política.

Ver en YouTube
Desde el nombre, Cimarroneando muestra que se trata de una transacción impuesta en la circunstancia; no ya por el poco gusto del Siempre rebelde, sino por la nimiedad de no comenzar con la G, el sello de la autora. Argumento que se refuerza con la génesis del libro, en la edición artesanal de su núcleo primero, con el título de Gritos; de modo que se deja ver el carácter más o menos forzado, si bien con el consentimiento de la autora, pero todavía impuesto.

Todavía está el otro elemento, del desarrollo en paralelo de un proyecto puramente sentimental; de la mano del hijo (Gritos) con el amante eterno y fallecido como centro, titulado Girando sobre mí misma. El proyecto quedó detenido por la muerte, esperando un desarrollo póstumo con ilustraciones de ese amante; un conocido escultor cubano, famoso por su historias de Casanova, pero siempre vuelto al redil.

Es eso lo que deslegitima a Cimarroneando, como intento discursivo antes que reflexivo, que es lo propio de Herrera; en cuyo alcance existencial —no sociológico— afloraría lo mejor de su poética, en diálogo increíble con W.E.B. Du Bois. Como Du Bois, Hegel del negro, Herrera agradece el acercamiento del elitismo liberal al arte de los negros; pero como en él, este agradecimiento desconoce el comercialismo —bien que político y no económico — de este acercamiento.

Leer artículo
Eso es interesante, porque aún si ingenuo, muestra voluntad de inserción y desarrollo derivativo antes que confrontacional; la elusiva función característica con que lo negro puede impulsar la renovación de Occidente. Pero eso negro en tanto referencia antropológica (hermenéutica) y no política, al África como elemento integracional; y África —más que lo negro— era una presencia persistente en la poesía de Herrera, a través de su propio origen; como ese referente abstracto, pero sin eco en ese entorno social, poblado por su propia evolución humana, de GH a Gatos y liebres.

Incluso en este contacto con el interés académico norteamericano, lo negro sigue siendo africano y no cubano; algo que debería llamar la atención como autenticidad existencial, más que la frivolidad del discurso político. Esa es la insuficiencia de la constricción de su poética a las quejas de falsa humildad, en una mujer tan orgullosa; tanto que cuando no era esnob ya postulaba su identidad africana —más que negra— como propia de su singularidad estética.

Es ahí que resalta la coherencia, en relación con su poesía de tema no negro, coincidiendo en lo existencial; al postularla como reflexión trascendente, en lo que eso existencial adquiere este sentido ontológico. Eso es difícil de entender, cuando se trata de satisfacer una exigencia de mercado, no importa si académico; que es lo que hace tan sospechosos estos acercamientos, sobre todo en el recurrente origen étnico de sus promotores.


Friday, April 1, 2022

Última historia de la infamia: El atroz manipulador Roberto Zurbano

Cuando se organicen los horrores de la revolución cubana, quizás se pase por alto al atroz manipulador Roberto Zurbano; cuya historia es ciertamente banal, pero no por ello menos expresiva de las inconsistencias políticas de esa cultura. De hecho, sería en esta puerilidad que la atroz manipulación del atroz manipulador sea tan exacta en su exposición; como es el gesto casual el que normalmente revela la verdadera personalidad de su gestor, que en este caso gira alrededor de la banalidad.

Dicen que Zurbano debe su carácter a un chantaje por una escondida sexualidad, lo que es probable pero no definitivo; aunque en un país de sexualidad tan desbordante como dogmatizada, no es extraña esa contradicción. Para el desastre de carácter basta, en todo caso, su leve rozamiento al monstruoso gobierno del que depende; y eso ocurrió en un oscuro año del 2016, en que Zurbano se atrevió al heroísmo de llamar al gobierno cubano como cosa de blancos.

Ver en Kindle
Sobre esa piedra, Zurbano pudo alzar la iglesia del caso negro cubano, aceptando el martirio de toda inauguración; pero se bajó de la cruz antes de tiempo, lo que es comprensible, pues todo el mundo no tiene materia de mártir. También es bueno que eso sucediera, porque la contradicción cubana depende demasiado de la guapería; que si bien pueril como toda pretensión humana, ha distorsionado en mucho la historia nacional. Pero igual es bueno quien no va a ser héroe uno no se postule como tal, de modo que no se exponga a esta desmoralización; que es más grave que la de cualquier sexualidad, porque compromete todo el carácter y no sólo su percepción por los otros.

En semejante compromiso, el atroz manipulador habría accedido al atroz acto de la manipulación pueril; que pierde la puerilidad en el objeto que manipulaba, al ser la relación de una mujer muerta con su hijo en el exilio. Algo que surge desde mucho antes que esa muerte, cuando se presta a la sustitución en el  juego institucional; cuya atrocidad se aumenta a lo indecible, si se sabe que el empuje viene de la misma institución que lo humilló.

Ver en Kindle
Quizás el asombro mayor llegue, más allá de la puerilidad, cuando se vea que el vicio no habría sido forzado; sino que respondiendo a la voluntad del eunuco, se trataba sólo de usar a la poeta muerta como escalón. Ni siquiera eso hubiera sido necesariamente peor que cualquier otra cosa, de no ser por el alcance de esa manipulación; que envolvió la dignidad de un muerto más o menos sublime, y el exilio de su deudor, en el manto de la cobardía personal.

También se dice que Roberto Zurbano es un hombre brillante, reducido por la atrocidad cultural que lo rodea; pero lo cierto es que nada lo obligaba a seguir el juego de esa humillación, fuera de la propia voluntad que lo expone. Las contradicciones se suceden jugando en esta secuencia, como los hexagramas en el libro de los libros; que originalmente es de los cambios, pero que aquí deviene en el de la continuidad en la putrefacción. Así, estos funcionarios con voluntad de eunucos se hacen llamar cimarrones, mientras pululan en sus barracones; vigilando en sus cabildos cómo conseguir la legitimación del amo, mientras denuncian a los rebeldes, proyectándoles su propia deslealtad.

El que Roma pague a sus traidores pero los desprecie, es tan exacto como un axioma matemático, sin excepciones; que sólo la operación logarítmica o la exponenciación conseguirá trastocar, en la belleza de un número trascendental único. Eso, sin embargo, es improbable, en una personalidad tan trivial, que mal responde a sus pretensiones con actos torpes y deslucidos; día llegará sin dudas en que reluzcan estas contradicciones, aunque más no sea que al margen de los horrores mayores de esa revolución.


Thursday, March 31, 2022

kontoria kuako! ¡kunankuako! ¡kumanguako! -III

Ver en Kindle
Lo malo con los gobiernos autoritarios, es que no necesitan dar órdenes explícitas para caer en los excesos; son entidades más o menos abstractas, a las que basta la voluntad de ascenso del eunuco en el sistema de representación. El fallo entonces proviene de que se trata de una supuesta supremacía moral, que legitima todos sus actos y los hace incontestables; y desde ahí, es probable que fuera el intento de un gambito espectacular lo que empujara la deslealtad de Roberto Zurbano, tratando de desplazar al hijo de Georgina Herrera.

La ganancia es (era) obvia, tratando de legitimar tras la poética el valor político práctico un ascendiente moral; asentado sobre el sector social más depauperado del país, con la representación de la poeta negra en el iconostasio nacional. En definitiva, es cierto que ese iconostasio está resentido desde la pérdida de Nicolás Guillén y su himnario revolucionario; perdiendo la influencia sobre ese sector, que se haría de nuevo accesible en este acto de prestidigitación.

Ver en Kindle
Esa fue la estrategia de apropiación del apóstol nacional, engarzando las luchas independentistas con el fraude revolucionario; pues no otra cosa fue el discurso de los cien años de lucha, tapando la discontinuidad de una tradición fratricida y gansteril. Otra vez después de todo, esa fue también la función de Walterio Carbonell, deslucido con el paso del tiempo; pero renovable con una figura que atraviesa toda la interseccionalidad de esa cultura nacional, y que como poeta supuestamente aguantaría toda exégesis.

Sólo que —como siempre— no contaron con la estrambótica realidad, en el hermetismo de una cultura singular y compleja; porque a diferencia de la occidentalidad eurocéntrica del apóstol, la de Georgina Herrera es Gino afro céntrica; y eso es más complicado, perteneciendo al margen, que rebasa con sus aguas toda limitación y convencionalidad. No será casual que Georgina se identifique con Yemallá, cuyas aguas se levantaron contra toda convención; pero sin que sea toda la UNEAC ni el MINCULT autoridad que emule le de Obatalá, para reducirla al orden.

Por encima de todos, Yemallá —y Georgina en ella— es la naturaleza como realidad, incontenible, incluso si encausable; como un río —pero es el mar—, al que hay que tener cuidado en cómo se le tuerce, porque se lleva el canal por delante. La mano terca del mal puede incluso forzar ese gambito de reina, manipulando el favor de la academias norteamericanas; pero eso sería una victoria pírrica, y tarde pero seguro se verá la desproporción de los costes, arrastrando a esa academia en su propio descrédito.

Ese es el problema de base tras el problema cubano, de naturaleza epistemológica incluso antes que moral; siendo por ello un problema práctico, aún si tiene una naturaleza abstracta, en tanto proyección política. El secreto aquí es que tras la naturaleza humana, es la misma realidad la que se continua a sí misma; por eso, obedece a leyes propias y no exactamente humana, como ha podido probar la historia hasta el día de hoy.

Ver en YouTube
Lo que impide esa comprensión —de sentido común—, sería la mayor precariedad política de los negros; que mal representados en su élite intelectual, se ven forzados a una negociación difícil, con un enemigo que no negocia. Es aquí sin embargo donde la poeta les brinda arquetipos referenciales, más bellos y dignos que su burla manipulación; como la Doña Ana de Souza de su canto de amor y respeto —nunca prisionera—, o la Fermina Lucumí de —para la que todos los bocabajo fueron pocos—, o ella misma, elogio de su elogio más grande.

Sólo la arrogancia obtusa, que emana de la abstracción institucional en forma de dogma moral, puede no verlo; incluso si esa obstinación se manifiesta en negros prestos al servicio, infiltrados en el cabildo para denunciar el palenque. Sólo esa arrogancia pudo subestimar la voluntad, tras la apertura flexible y la capacidad de negociación; como sólo esa arrogancia verá los estropicios que causa en su propia torpeza, arrastrando consigo sus propios vicios y sirvientes.


Wednesday, March 30, 2022

kontoria kuako! ¡kunankuako! ¡kumanguako! -II

Mi padre, Manuel Granados, fue un paria, pero no comprendió la naturaleza grandiosa de esa condición; y al final tuvo una buena muerte, cumpliendo incluso el sueño convencional y tristemente feliz  de conocer París. Ese cumplimiento triste es la prueba de que no comprendió la naturaleza mayor —más feliz aún— de ser un paria; contrario a mi madre, Georgina Herrera, que atravesó todas las convenciones para esperar un sorprendente final en el exilio. Probablemente sea el carácter más convencional de mi madre, lo que me permite a mí comprender esta naturaleza; bien que sobre los hombros cansados de mi padre, pero con la dirección tenaz del brazo de mi madre, el panteón que la guiaba.

Es extraño y paradójico, pero como la vida misma al fin y al cabo, que se complace en estas combinaciones imposibles; dando forma a su propia extensión, no en las ramas más fuertes —que son quebradizas— sino en la debilidad, que la obliga a la creación. No de otro modo se explica la confluencia de esos sentidos, no ya contradictorios sino absolutamente contrarios; que son mis padres en un silogismo imposible, tan disímiles que se complementan en la contradicción.

Ese es el valor de Georgina Herrera, y la explicación perfecta de su poesía, como una sistematización madura y suficiente; en que incluso si debe existir en medio de la dotación, deja patente que es el cepo del mayoral lo que la retiene, no la voluntad. Al fin, el cepo del mayoral es ese alud de convenciones, que sólo puede superar un pragmatismo minucioso; en un país en el que la individualidad no existe, maniatada en su utilidad y dependencia del favor gubernamental.

Eso es más grave y escandaloso aún en la precariedad de su élite intelectual, doblemente precaria en el caso negro; sujeto a una fidelidad forzosa, que sabe del chasquido del látigo, y no duda en mayorear a otros negros para rehuir el furor del amo. Eso es lo que se entiende, cuando es esa intelectualidad y activismo negros los que te recuerdan la condición de paria; de la que por fin puedes comprender la naturaleza gloriosa, como una vindicación justa de tu dignidad personal.

Cuando Georgina hace su elogio grande de sí misma(Ver), viola la suprema convención que la confina a la modestia; no importa si con eso le reimponen el cepo —haciendo de su protesta un discurso—, porque la libertad está en la afirmación misma. Sólo el sueño del amo puede aventurarse a esa ficción del poder, que cree reducir al esclavo con su discurso de suprematismo moral; al final no entiende la ofensa con que este le responde en su propia lengua, arrobado con su propia su arrogancia.

Quien sí la entiende es el contra mayoral, que ni el cinismo tiene a su favor de tanta precariedad e indignidad; viendo cómo el espejo le devuelve las acusaciones con que denunció, y lo despoja de todo respeto ante quien único debió tenerla, que era él mismo. La Sociedad Aponte de la UNEAC, por ejemplo, es un cabildo —no un palenque— mayoreado por blancos y contra mayorales negros; en medio del cual, Georgina Herrera postulo ese elogio grande de sí misma, dibujando el círculo de tiza al que se recluía en libertad.

Leer artículo
No será la primera vez que pasa, fueron los cabildos y no los palenques los que integraron la cultura nacional; explicando esa posición subordinada, que luego atribuyeron a la inteligencia emergente, acusándola de indignidad. No hay dudas de que la Sociedad Aponte tiene un futuro propio, pero sobre ese presente de colaboracionismo; que podrá organizar estos referentes hermenéuticos con su propio alcance instrumental, pero sólo entonces, como renacimiento.

Ahí volverá esplender Georgina, con este valor establecido en su poética, como reflexión de suyo universal; y que funcionarios como Roberto Zurbano o Alberto Abreu limiten semejante trascendencia al valor retórico del discurso, sólo ilustra los límites funcionales de ellos. Ese nivel de consistencia no podía comprenderlo mi padre, porque su isolación total le negó toda referencia; y esta sería la razón de que mi madre pudiera reflexionar esta consistencia, para que yo pudiera comprender así esta naturaleza extraña de la libertad.


Tuesday, July 27, 2021

El problema con BLM y la oposición cubana

Las confrontaciones políticas suelen ser reductivas, y por tanto no aprovechan la ductilidad filosófica de las ideologías; que si bien se sostienen siempre en una base dogmática, inevitablemente crecen en la reflexión individual de los adoctrinados. Este es el caso de la contradicción, para los negros cubanos, del movimiento estadounidense Black Lives Mater (BLM); que subordinado a la proyección política externa del gobierno cubano —como el nacionalismo puertorriqueño—, va en contra de los intereses del pueblo cubano.

Eso sería incluso más grave, si se tiene en cuenta el nivel de mestizaje y la proporción de población negra en Cuba; que contrario a los Estados Unidos, aunque todavía racista en su estructura cultural, era integracionista, no segregacionista. Sin embargo, es una contradicción aparente y superficial, que se atiene al juego marcado por el gobierno cubano en esa proyección internacional; en la que los negros vuelven a ser las víctimas, esta vez de una ideología que se ha caracterizado por usarlos siempre como pieza de cambio.

Ver en YouTube
Así, desde tan temprano como el liderazgo de Lenin, el comunismo se planteó esta manipulación de los negros; en principio, puede que hasta con un interés genuino en su base humanística, pero ya ladino a la altura de Stalin; cuando la Internacional Comunista dedicó incluso un presupuesto, para la creación de una nación negra en los Estados Unidos. Nada de esto, no obstante, niega la legitimidad del movimiento BLM, incluso si desde su inicio mismo tiene esta proyección desestabilizadora; porque la necesidad política que plantea está ahí, a despecho de cualquier otro interés humanista, como el de los Derechos Civiles en Cuba.

Ver artículo
Que la confrontación sea contradictoria de inicio a fin no significa que no tenga explicación, ni culpa los cubanos; porque si el gobierno cubano ha podido desarrollar esta influencia sobre los negros estadounidenses, es por negligencia de su exilio y oposición. Lo más inefectivo en política es apuntar a las culpas del enemigo, que tiene su propio sistema moral alterno y es inmune al de quien lo acusa; y lo más efectivo, contrario a eso, es la empatía que entiende sus razones y muestra la comunidad de intereses, por encima de cualquier manipulación.

Tanto el exilio como la oposición medio organizada en Cuba son culpables de este desdén, que los sólo les devuelven; porque hasta ahora han sido cómplices, callando ante la incapacidad de los Estados Unidos para resolver sus problemas raciales. Más escandalosamente aún, han secundado la negación viciosa de todo problema de este tipo, a pesar de la evidencia en este sentido; incapaces de reconocer incluso el ascendiente racista en su propia tradición, que no por menos virulento es menos cierto y doloroso.

Ver en YouTube
Toda confrontación política tiene excesos terribles y costosos, siempre de parte y parte, no de una sola parte; entre los negros estadounidenses se trata de esta alianza, que no es criminal sino torpe e improductiva, y ya pesa sobre todo su futuro. Tarde comprenderán que nunca han obtenido de ella más que la misma retórica vacía que el pueblo cubano, sin otro beneficio concreto; y entonces enfrentarán el desdén del pueblo cubano, al que traicionaron a nombre de una mera manipulación.

Pero por parte de ese exilio cubano y la oposición medio organizada en Cuba, está el enfrentamiento constante; que antes que la empatía ante estos reclamos, ha optado también por la solución de los tres monos, incluidos o especialmente sus negros. Es apenas natural que los negros norteamericanos se identifiquen con la retórica falsa del comunismo cubano, porque ellos mismos son presa de esa retórica; los cubanos, tanto del exilio como de la oposición medio organizada, hemos perdido en la misma estupidez la misma oportunidad para el desarrollo político.

De eso, desgraciadamente, ninguno podrá culpar al gobierno cubano, que en su cinismo sólo se ha aprovechado; y en eso ha sido más consistente que toda su oposición —medio organizada— y exilio, que sólo le siguen el juego. Antes que utilizar las partidas estadounidenses para la democracia en este tipo de proyecto útil e inteligente, los cubanos han preferido usarlas para alimentarse el ego; no que no sea legítimo, sino que sigue siendo el juego sucio del mismo régimen al que dicen oponerse, pero del que parecen sus mejores soldados.


Wednesday, June 16, 2021

El error del señor Dubois

Se puede hacer filosofía y política de la antropología de W.E. Dubois, mas no a la inversa, y eso llamaría la atención; porque significa que en algún punto, el pensamiento del señor Dubois reproduce los vicios modernos. No hay que equivocarse, más allá de su experiencia política, la filosofía que la sostiene es claramente humanista; que es muy natural a su época pero no a su contexto, excepto por su formación excepcional e individualidad.

El problema es que ese humanismo reproducirá los vicios del original, repercutiendo en el desarrollo de su raza; y terminaría por producir un elitismo intelectual, cuya peor característica es la inconsciencia en el mimetismo. El problema no es exclusivo del caso del negro norteamericano —sí peor— en el contraste de las culturas hispánicas; cuya sensibilidad mayor por las humanidades ha producido sociedades políticamente conflictivas y económicamente atrasadas.

Ver en Kindle
En su historia del cristianismo, Paul Johnson destaca a San Agustín modelando la cultura Occidental a la medida; circunstancia que habría aprovechado con inteligencia, para sentar las bases del humanismo moderno. Sólo que por su desarrollo, esa cultura alcanzará una apoteosis, cuya decadencia resaltará sus contradicciones; como un período especial desde esa apoteosis, en que los humanistas se atrevieron al exceso de llamar a su época como la modernidad.

Algo parecido podría decirse de los negros norteamericanos con su emancipación, sólo que sin el favor del césar; más bien lidiando con un odio taimado, que habiendo perdido la guerra de secesión, todavía pudo canjear esas vidas por una concesión electoral. Por ese motivo y más pragmatismo, Dubois debió saber que no era San Agustín ante la vastedad por construir de Occidente; pero su experiencia no era la de Booker T. Washington, y por eso podía inflamarse de suficiencia moral y la abstracción humanista.

Ver en Kindle
Proveniente del ambiente literario europeo, Dubois responde al heroísmo clásico imbuido en el idealismo cristiano; una combinación tortuosa como la historia misma, y que desconoce el pragmatismo inglés; no dado como una forma de humanismo, sino por toda ausencia de tradición en ese sentido. Por eso, su experiencia personal adensa con un sentido las pretensiones simbolistas; menos amanerado y retórico que en los originales, reproducirá sin embargo su intención discursiva e ideológica.

El resultado es una comunidad depauperada y sin medios propios, en dependencia crónica de asistencia y patrocinio; de ahí el coqueteo constante con las teleologías socialistas, cuya primera falla es la subordinación del individuo. Una deriva que el menos vistoso Booker T. Washington quiso evitar, con el temprano compromiso de Atlanta; que dirigiéndose a la base capitalista en que puede determinarse toda sociedad, podía desarrollar al negro hasta la suficiencia.

De hecho, habría sido la temprana marginalidad del judío la que le diera la preeminencia económica en Occidente; al empujarlo a la indignidad de la usura, en la que pudieron construir la alternativa moderna al feudalismo. Washington, como la cultura inglesa, esquivaba para los negros la apoteosis humanista de los franceses; lo más probable que intuitiva y no conscientemente, pero con la experiencia existencial de su propia historia.

La intuición de Washington era por la prosperidad del negro, sobre la que podría establecerse por su suficiencia; en la que podía incluso haber alcanzado ese nivel de alternativa efectiva, con el poder conciliador de la economía. No hay que equivocarse, la belicosidad del Sur vencido por el industrialismo del norte clamaba por esos discursos inflamados del humanismo; pero el error, incluso si inevitable y comprensible, no deja de ser error por esas determinaciones suyas, como bien demuestra la postmodernidad.


Wednesday, June 2, 2021

Del caso Alcántara y el MSI

 En una cándida presentación sobe la disidencia cubana, la activista Anamely Ramos planteaba preguntas al pueblo; la candidez aquí tiene el sentido habitual en español de ingenuidad, no el norteamericano de franqueza, aunque franca también fue. La expresión fue ingenua, porque esa cuestión al pueblo debió ser la base de toda disidencia, no su resultado; aunque en el caso del Movimiento San Isidro se comprende, porque ellos no buscaron esa condición sino que fueron empujados a ella.

La diferencia entre el MSI y la disidencia tradicional sería la naturaleza popular, que la lleva a ese cuestionamiento; al que actualmente sólo se equipara el esfuerzo de grupos como la Umpacu, y antes sólo Osvaldo Payá y Laura Pollán. Quizás Fernando Velázquez Medina, del antiguo Criterio Alternativo, fuera excesivo al cuestionar al MSI su conocimiento de la historia de esa disidencia; pero también es cierta la candidez del MSI, por la que repite —siquiera cerrando el círculo— ese esfuerzo, en otra subida de Sísifo.

En realidad, la disidencia en Cuba carece de ascendiente popular, y eso es lo que explica la ingenuidad del MSI; que desconociendo su propia singularidad, todavía puede ser atrapado por los vicios elitistas de la disidencia tradicional. Esa es la razón de que el movimiento disidente no sea creíble en Cuba, salvo sus esplendorosas y ya mentadas excepciones; en una crisis recurrente, que revienta en el caso evidente del caso Alcántara, y la impotencia que demostró.

Ciertamente, el caso Alcántara lo puede haber resuelto la fuerte gestión internacional de esa disidencia tradicional; pero deja una secuela menos glamorosa, que no cuenta con el mismo respaldo de parte de esa élite intelectual. Sólo la lealtad del MSI puede mantener el reclamo, que rescate a esos otros que cayeron en su solidaridad con Alcántara; la disidencia y el exilio tradicional tienen la oportunidad de acompañarlo en este esfuerzo dejando atrás sus vicios, lo que es más improbable.

El problema no está en el elitismo, pues toda clase especial genera sus propios intereses y a ellos se atiene; el problema está en las pretensiones de representación de ese elitismo, que se yergue con la misma ineficacia de toda clase política. Ese problema es el que reluce con sus prácticas de ostracismo y marginación, lógicas al gobierno al que se oponen pero no a ellos; y que estando a la vista del común, son la causa de la poca credibilidad, por la que tan poco pueden hacer, como que tampoco les interesa.

A Luis Manuel debió liberarlo la presión popular, no la gestión internacional, revertida en ese elitismo pernicioso; y si bien el sistema cubano es cada vez más débil, su capacidad de maniobra por esta falla de su disidencia y exilio es escandalosa. No tardó el exilio en usar a Luis Manuel para sus diferencias con el movimiento negro norteamericano, en un caso típico de deslealtad; cuando pudieran resolverlo más definitiva y efectivamente, si accedieran a compartir el espacio con una representación racial más equilibrada y honesta.

El MSI debería aprender esta lección, y apostar por el pueblo, desde la misma ingenuidad que Anamely Ramos; no confiar tanto en una tradición que siempre juega al estatus quo, porque vive alrededor de esos intereses, que son propios y no del pueblo que dice representar. Esta carrera se parece a la de la misma revolución por apartarse de la figura nociva de Fidel Castro, que el M-13-3 perdió frente al M-26-7; esta vez la nocividad proviene de ese elitismo, que se vuelca del intelectualismo a la política postrevolucionaria con no menos ominosidad.

Conscientes o no, los llamados a la falsa unidad repiten los comportamientos del actual gobierno cubano; y en ello denuncian la naturaleza de ese elitismo, que sigue siendo pernicioso en sus pretensiones políticas y culturales. La alegación de suprematismo moral no es menos hipócrita en esta disidencia y exilio, ni le hace menos daño; el chantaje político de dentro de la disidencia todo y fuera de la disidencia nada, no es menos vulgar ni terrorífico.


Monday, May 24, 2021

Crítica de la disidencia cubana

Kindle

 Una crítica de la disidencia interna en Cuba no es imprudente, sino que reflejaría una muy justificada frustración; porque estaría reaccionando al mismo chantaje del gobierno cubano, que cree que puede esperarlo todo sin mostrar resultados. Iría siendo hora ya de superar la adolescencia simbolista y la retórica inflamación, y mostrar algún pragmatismo; porque no es de desagradecidos ver las manchas del sol, sino pura objetividad racional y prudencia, después de la experiencia de la historia nacional.

No importan los pronunciamientos de la disidencia en Cuba, reclamando la libertad de Lui Manuel Otero Alcántara; su impotencia ante la inmpunidad del gobierno nace de su distanciamiento de la realidad popular, inmersos en su elitismo. Han sido elitistas siempre, dedicados a un cuestionamiento intelectual que la gente de la calle no reconoce como su realidad; se han dedicado a alimentar su propio prestigio especializado, tratando de competir con la influencia internacional del gobierno, que de moral sólo tiene la retórica.

Kindle
Quien piense que el gobierno cubano ha podido mantenerse en su lugar por una postura desafiante, es ingenuo; no sólo tiene en contra la evidencia del intervencionismo internacional, sino incluso la corrupción rampante de ese gobierno. El prestigio del gobierno cubano no ha sido alimentado con supremacía moral, sino comprado con puras manipulaciones y ambigüedades; a las que sólo se puede sobreponer un movimiento que cree ascendiente popular, identificándose —al fin alguien— con ese pueblo que dice representar.

No importa cuán alto acusen al gobierno de sus atrocidades, porque todo eso es discurso vacío y retórico; le falta la consistencia de un pueblo que lo valide con su participación, para que esa representatividad sea real. Eso es lo que falla, y es grave, porque si muere Luis Manuel o queda descontinuado, todo sigue igual; el Instituto Hanna Arendt seguirá consiguiendo subvenciones y otorgando premios, de valor tan plástico como sus performances; Estado de Sats seguirá convocando sus conferencias y demostraciones teóricas, como tras la muerte de Osvaldo Payá, al que dejó solo.

Ver artículo
Ahora habrá actividades, lecturas poéticas y performances, que desnudarían la crueldad del gobierno cubano; como si esa crueldad no hubiera sido evidente desde antes, durante y después de la presidencia de Cuba sobre los No Alineados. Todas esas actividades no harán sino justificar las subvenciones —o la productividad— del próximo año fiscal, y todos los saben; porque se trata de un juego de intereses, en que la gente real sólo puede participar como víctima colateral.

Kindle
Hoy se llama a los negros cubanos a comprometerse por su igual, como si se tratara de un problema racial; que se niega en toda otra circunstancia, alegando un mestizaje que parece que es sólo político de tan vacío. Peor aún, usan la tragedia alrededor de Alcántara para deslegitimar los reclamos de los negros norteamericanos; en un acto de cinismo terrible, aunque más porque responde a obstinación y prepotencia, no a inteligencia.

Quien piense que la gente de la calle no se da cuenta de eso, no sólo es ingenuo sino también obstinado en esa ingenuidad; y esa sería la razón de esa persistente falta de respaldo e identificación, como si se olieran que se trata de más de lo mismo. Para que les crean, no pueden hacer más de lo mismo, no ya mostrar esa valentía y arrojo que ya no conmueven; sino generar alguna consistencia, que se traduciría en resultados más prácticos y objetivos que la queja recurrente.

El único caso de implosión popular del antiguo campo socialista, no fue Rumania sino Polonia, con un movimiento sindical y no intelectual; el resto, como la Glasnost Soviética, fue un periodismo que terminaría legitimando a Vladimir Putin, desde la debilidad de Yeltsin, y eso la gente en Cuba lo sabe. De ahí el escepticismo, ante un movimiento tan vital como el de San Isidro, que debe haber aprendido su lección; y reconociendo su naturaleza marginal —y en ello verdaderamente popular— distanciarse igualmente de esa retórica.


Sunday, May 23, 2021

El caso Alcántara, exilio y disidencia

Kindle
  Sobre el caso Alcántara, ahora las mismas élites que lo dejaron sólo lo esgrimen en interés propio; no es casual que estén mayormente integradas por blancos, siquiera funcionales, ni que lo blandan igual de distantes. Lo usan para deslegitimar el discurso de los movimientos negros norteamericanos, a los que reclaman la solidaridad con el régimen cubano; pero con la misma manipulación que atribuyen al elitismo liberal sobre esos movimientos, como mujeres que se ripian por un zapato nuevo.

El movimiento negro norteamericano tiene sus problemas, tal y como esos exiliados cubanos que los critican; harían mejor en ocuparse cada uno de los suyos, con lo que incluso podrían resolver el otro que los ocupa. En efecto, ese exilio tradicional es el culpable del apoyo de los negros norteamericanos al gobierno cubano; al mantener la marginalidad de los negros cubanos que se atrevan a exhibir cierta independencia de criterio entre ellos, sin plegarse a su favor condicionado.

Kindle
El grupo doblemente marginal de los negros exiliados cubanos podrían haber ganado ese ascendiente; que corrigiendo un problema histórico cubano, podría haberse revertido en una solución definitiva para los problemas comunes. En vez de eso, han preferido dedicarse a su propia trascendencia individual, asegurados a la suficiencia moral de su causa; olvidan que como el aché, lo único que hace falta para perderla es tenerla.

Luis Manuel Alcántara no ha muerto aún y ya los carroñeros le circulan, tratando de arrancar la primera tira; tal y como hicieron con Osvaldo Payá y Laura Pollán, que murieron víctimas del gobierno pero también de su soledad. En efecto, si el gobierno cubano fue agresivo y cruel, la disidencia organizada en Cuba no es menos culpable; cuando se destaca una figura capaz de nuclear en la identidad los intereses generales, quedan solos y expuestos a esa impunidad.

Kindle
Es una disidencia que clama por la salvación del pueblo, con el mismo distanciamiento del Salvador tradicional; algo que ya el pueblo cubano conoce y ha sufrido lo suficiente, como para mantener la misma distancia. Desgraciadamente los cubanos en general no gustamos de la historia, que tanto podría enseñarnos; como ese cinismo del pueblo, al que constantemente acusan de cobarde y corrupto, como si eso contribuyera en algo.

Primero, es incomprensible esa dialéctica, por la que alguien espera el reconocimiento ofendiendo; pero además, como si no se tratara de una proyección, que la gente real en la vida real puede oler muy bien y a distancia. De ahí esa falta de ascendiente popular, remarcada por la práctica que tienen de dedicarse a prosperar y otorgarse premios entre sí; dejando en la palestra a la gente que tiene que poner la carne de cañón, como siempre ha sido y parece que siempre será.

Kindle
El cinismo del pueblo cubano es la misma prudencia que alejara a los negros de la política republicana desde la masacre de 1912; dejando sólo unos pocos creyendo en la ingenuamente en el partido comunista, ahora desembozado como más de lo mismo. Esa desconfianza inicial es la que muy pocas veces se ha tratado de enmendar, con el resultado de esos mártires; que no son sólo víctimas del gobierno, sino (como ya se dijo) de esa soledad de corredor de fondo en que lo dejan.

Ciertamente, nadie tiene el derecho de reclamar lo que no hace por sí mismo, pero al menos sí el de protestar; al menos como reacción ante ese vicio, que se repite las mismas determinaciones del estancamiento. El revival de la disidencia lo trajo el Movimiento San Isidro, colgado de la marginalidad de sus miembros; no del deseo aparente de integrar las filas institucionales, da lo mismo si oficiales que disidentes, sino en la espontaneidad.

Ver artículo
Es por eso por lo que, no más emigran (sobre lo que no diré nada) caen en los grupos depredadores del exilio cultural; que los toma como token, para exhibir su diversidad condicionada, mientras cobran sus propias subvenciones gubernamentales. Sobre eso mismo, todos esgrimen la necesidad de la subvención, sin dares cuenta de que por ahí mismo entra la fuerza que los corrompe; no sólo por la conseja bíblica de los dos patrones, en que uno roba la atención y el esfuerzo del otro.


  ©Template by Dicas Blogger.

TOPO